La central de Garoña deja de volcar energía

Se tardarán casi cuatro días en extraer el uranio de su reactor.

La planta nuclear más pequeña y antigua de España, la de Garoña, dejaba de funcionar en la noche del domingo, exactamente a las 22.57 horas. Así, la central burgalesa, cuya autorización para operar expiraba en julio de 2013, ha adelantado el cese de su actividad, una medida que según sus propietarios -Nuclenor- está motivada por la Ley que entra en vigor a partir del 1 de enero y que gravará en un 7 por ciento la generación eléctrica y de residuos radiactivos en los reactores.

A partir del 6 de julio de 2013, fecha en que expira la autorización, Nuclenor deberá comunicar las actividades que llevará a cabo para concluir con sus trabajos al mismo tiempo que el Consejo de Seguridad Nuclear -CSN- deberá emitir un informe sobre el cese de la explotación y conceder otro permiso para que la central almacene uranio. En el sentido más amplio, la central podría conectarse a la red eléctrica en cualquier momento sin necesidad de anticipar el cierre, pero en la práctica volver a poner en funcionamiento los reactores es un proceso complejo.

Según ha informado el CSN, se tardarán entre 3 y 4 días el limpiar el uranio del reactor y el almacenado en su piscina.

 

 

 

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