La carne industrial también contamina

carne industrial

Cerdo en una explotación ganadera / Greenpeace

Amoniaco, nitratos y antibióticos provocan una importante huella ecológica y son consecuencia directa de la producción de carne industrial

Greenpeace advierte de las graves consecuencias que tiene de la ganadería industrial no sólo en la salud de los consumidores sino en el entorno que les rodea. Una reciente publicación en su página web estudia este escenario desde varias perspectivas: el empleo de amoniaco, nitratos y antibióticos y las repercusiones de estas prácticas en el cambio climático.

De las 100 industrias que más contaminan con amoniaco en España, 94 se dedican a la ganadería industrial, siendo Cataluña, Andalucía y Castilla y León las comunidades que producen más emisiones de este gas en la atmósfera.

Estas explotaciones ganaderas industriales son además las que más contaminan el agua con nitratos. Estos están presente en los fertilizantes sintéticos y en los excrementos de los animales que se esparcen por los suelos. Más del 50% de los vertidos de nitratos en el agua proceden de las explotaciones de carne industrial.

En 2016 se vendieron en España 3.000 toneladas de antibióticos de uso veterinario. El uso masivo de estos puede terminar provocando la resistencia a los mismos y, en consecuencia, incrementar los niveles de mortalidad. Además, estos productos también afectan de manera negativa a muchos organismos vivos, especialmente los que están presentes en el agua.

El cambio climático y las explotaciones de carne industrial

España ha reducido en un 2,2% las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto al año pasado. Sin embargo, un análisis en perspectiva demuestra que con respecto a 1990 se han incrementado un 10% las emisiones del sector de la ganadería y que es el responsable del 67% de las emisiones en el ámbito agrícola.

Por otro lado, el aumento de estas explotaciones está asociado a la deforestación, a un mayor uso de insumos (combustible, agua, fertilizantes, plaguicidas, antibióticos…) y un mayor desplazamiento de materias primas y animales (transporte por barcos, aviones y camiones). Así pues, de manera indirecta la huella de carbono de la ganadería industrial es gigante.

 

 

El Ilustrador

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