‘La cara oculta’, una pasión claustrofóbica

Cartél de La cara ocultaSi no sabe nada de esta película, no deje que nadie se la cuente. Es un buen thriller, pero la promoción de la película revela lo más interesante de la historia.

Andrés Baiz -Satanás (perfil de un asesino)– ha hilado con acierto todas las partes del argumento sobre el que se construye la historia de La cara oculta, una película sobre la traición, la confianza y el amor en su vertiente más posesiva.

Es una lástima que el trailer que circulaba por las salas de cine semanas antes de su estreno se excediera a la hora de revelar los entresijos de este thriller cuya trama resulta atractiva y cautivadora -mucho más si no te la cuentan en treinta segundos y si ningún amigo destripador de películas te cuenta de qué va antes de entrar a la sala-.

Por eso hoy no haré una sinopsis de la historia que protagonizan Quim Gutiérrez –AzulOscuroCasiNegro-, Clara Lago –Arena en los bolsillos– y Martina García –No eres tú, soy yo-. Solo diré que la fuerza de la trama los rescata a los tres de una interpretación que no termina de ser creíble, a veces un tanto infantil y otras con un toque de teleserie adolescente que no parece dejarlos a la altura de lo que se espera en un thriller de este tipo.

En cuanto a la historia en sí, Baiz logra mantenernos pegados a la butaca, con altibajos dramáticos que no dejan que la tensión se escape de la pantalla, ni siquiera por esas grietas interpretativas del trío protagonista. Un trío que, por otro lado, refleja con bastante exactitud la complejidad de unas relaciones que se columpian entre el amor y el delirio, que se vuelven posesivas y egoístas y que terminan convirtiendo la pasión de los personajes en la máxima expresión de una venganza.

Celina Ranz Santana

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