La calidad no está reñida con el LOW COST

Low Cost Festival Luisen Ramos

Benidorm vuelve a acoger a su festival musical más importante con récord de asistencia.

Por sí las playas de Benidorm fueran poco reclamo veraniego, en esta quinta edición del Low Cost Festival se consagra dentro del mapa festivalero nacional y es ya una fecha fija del verano musical, cayendo este año del 26 al 28 de Julio. Gran calidad y por poco dinero, eso es lo que se puede decir de este gran festival.

El viernes todo empezaría y uno de los puntos a mejorar respecto el año pasado era la organización a la hora de abrir las puertas, que este año funcionaron perfectamente. Con fluidez fueron poco a poco los asistentes acreditándose con una inaudita pulsera, decorada como si de un leopardo se tratara.

A las 18:30 empezaron las actuaciones a las que la mayoría de los asistentes no les daría tiempo a llegar si estaban trabajando ese mismo día. Por ello, Los Enemigos o Delorentos no gozaron de todo el público que les habría gustado y muchos nos los perdimos.

Sin embargo la gran primera cita de la noche sería para ver a Two Door Cinema Club. Los cabezas de cartel del día que este año están visitando con bastante frecuencia nuestro país, tendrían ya a la práctica totalidad de público listo. Los de Alex Trimble están demostrando haber ganado muchísimo con esta última gira donde están presentando su último disco Beacon (2012). Atrás quedaron esos conciertos estáticos donde a pesar de sonar perfectos, daba la sensación de que podían dar muchísimo más. Ahora demuestran muchas más tablas y llegan a conectar con el público mientras siguen sonando tan contundentes o más. Sus canciones fueron las culpables de influenciar en muchísimos grupos hace 3 años y en cuanto suena algún riff o punteo de temas como I can talk el público se muestra totalmente entregado como ahora sí que lo hace también el grupo. Este fue quizá el mejor concierto de todo el festival en cuanto al baile.

Después de tal espectáculo, los demás conciertos deslucieron un poco. No sabemos si por la impresión dada por los norirlandeses o quizá porque los grupos sencillamente no estuvieron a la altura. Mientras SVPER, el grupo antes conocido como PEGASVS terminaba su concierto en el escenario Energy Sistem con una nueva colocación en el escenario, estando los dos teclados enfrentados, hubo algunos que esperábamos a la llegada de Lori Meyers en el escenario Budweiser. Tras la espera, pudimos ver algo que podríamos calificar como otro concierto más de los granadinos. Sin nada que reseñar salvo el encadenamiento final de tres de sus temas más conocidos por el gran público Mi Realidad, Emborracharme y Alta Fidelidad.

Uno de los más esperados era también !!! que actualmente están presentando su último disco Th!!!ler (2013) y esta fue su primera fecha en nuestro país. El gran aliciente, como siempre, es ver los bailes de su cantante Nic Offer mientras contagia a todo el mundo de su buen rollo, al ritmo del contoneo de su look de guiri playero, bañador y chanclas incluídas. Pero tampoco estuvieron tan luminosos como siempre y los bailes no estuvieron tan bien conectados con la música como sí que lo estuvo con el público. Una lástima.

El día siguiente era el de Portishead, el cabeza de cartel más interesante por su prácticamente nula asistencia festivales. Fue el gran imán para sus fans quienes consiguieron que el Low Cost consiguiera su cifra récord de asistencia en 25.000 personas, todo el papel se vendió para esa noche. Y estuvieron a la altura. Con un sonido perfecto y contundente hasta la última fila del escenario principal, acompañados por unos visuales increíbles con efectos en directo, dieron el mejor concierto en cuanto a experiencia, ambiente y buen gusto.

Dorian presentaban nueva escenografía para sus conciertos, que en algún momento ocultaba a algún componente de manera involuntaria. Dieron el mismo concierto de siempre, pero con algo más de tablas demostrando la experiencia que han ganado por su gira suramericana donde también son muy queridos.
Para terminar, Mendetz volvió a dar un golpe sobre la mesa (¿cuantos llevan ya?) para demostrar que son un grupo increíble, que suenan a grandes bandas, con detalles musicales sutiles y deliciosos. No hubo nadie que se encontrara de puertas para adentro del festival que no botara con ellos en algún momento dado. Sobretodo con su célebre ya versión del Freed from Desire de Gala que les abrió las puertas en el pasado para que ella les pidiera colaborar y grabar Escalera. Por si fuera poco, al final del concierto lanzaron algunas camisetas a los asistentes como signo de agradecimiento por aquella noche que también fue especial para ellos.

Algo que en principio puede ir muy mal para ciertos asistentes, los que disfrutamos con la música en directo sin aglomeraciones y rodeado de gente que realmente quiere ver los grupos que tocan ese día, en ese momento, es que el festival se extienda hasta el domingo. Este último día guardaría el día más largo en cuanto a calidad media de las opciones.
Los valencianos Polock volvieron a nuestros escenarios, después de haber estado girando por Japón y grabando lo que será su próximo disco. Varias fueron las canciones que presentaron de ese futuro trabajo y que sonarán en la sintonía de Fireworks o Nice to meet you. Tuvieron una pequeña guerra con el sonido que no desmereció demasiado lo que llegaba al público. Es una de mis grandes apuestas de futuro cuando cojan más experiencia delante del público y cuando tengan más discos que les permita conciertos más largos.

Después la guerra estaba servida en lo que a solapes se refieren. Empezaría primero Glasvegas con su habitual grandilocuente concierto y veinte minutos después L.A. comandaría lo que sería la gran noche nacional capitaneada por Love of Lesbian. El grupo de Santi Balmes eran el reclamo para la noche con el reclamo publicitario de ser el único concierto en festivales del año, aunque finalmente hemos sabido todos que no será así (aunque se quiera maquillar con aquello de “festival de verano”) .

Los que ya les hemos visto tantas veces, cabía poco lugar a la sorpresa salvo la respuesta a una pregunta: ¿Qué cara mostrarían los “lesbianos” esta vez? ¿Volverán al espectáculo cómico de los primeros discos en castellano o por el contrario a la seriedad más que forzada de La Noche Eterna, Los Días No Vividos (2012)?. Finalmente vimos una tercera cara, lo que fue todavía más sorprendente.

Con una presencia acorde a su larga experiencia, el grupo llenaba el escenario con cierta seriedad del que sabe hacer y dirigir el público donde quieren. En un formato de dos horas, les permitió, como ya lo hicieron en el Día de la Música del año pasado, ser algo más Love of Lesbian. Pudieron recrearse en esas canciones que quizá no sean tan queridas por el público pero que forman parte de su personalidad, reencontrándose con esa cara que algunos echamos de menos. Esa noche, rozaron el nivel de Vetusta Morla en directo, por debajo.

El momento del baile de la noche venía ya anunciado por Fangoria, la musa de un servidor, y una de las protagonistas de la música nacional desde la época de la movida madrileña. Presentando su último disco Cuatricomía (2013) producido por Guille Milkyway y otros 3 músicos hicieron de las suyas en el escenario con su show efectivo y festivo de siempre. Sus himnos de siempre tampoco faltaron a la cita, siendo imposible no dejarse llevar por ese huracán. Para cerrar la noche, cómo no, tuvo que aparecer Mario Vaquerizo para cantar Me encanta su coreada versión del I Love it de Icona Pop, tema que no parece arrancar en nuestro país (el original, porque la versión castiza triunfa…).

Y bien podría haber terminado así el festival, dado que Fangoria es el grupo que más encarnaba el espíritu de las pulseras de leopardo que lucíamos todos y que estábamos deseando quitarnos al salir por la puerta. Pero los que sabíamos lo que nos esperaba, supimos que deberíamos aguantar con aquel apósito sólo un concierto más.

Porque si bien veníamos de escuchar historias sobre Dramas y Comedias ahora nos tocaría escuchar el mensaje positivista y que tan bien viene en estos tiempos de Grises. Aunque actualmente se encuentran de gira por salas y festivales con su No se alarme señora, soy soviético (2013) podíamos esperar el concierto enérgico de siempre, pero esta vez, fue quizá aún más enérgico. Llenando el gran escenario sin ningún problema, fueron cayendo esos mensajes positivos de Cáctus, Todo irá bien o El hombre bolígrafo.  Los que veíamos cómo la energía aumentaba a cada tema, no queríamos que aquello no terminara nunca, pero como todo lo bueno, tenía que acabarse.

Con esa cara de felicidad, de haber visto espectáculos únicos y sobretodo de haber bailado y disfrutado de todo lo posible, nos despedimos de esta edición del Low y del que esperemos vernos el año que viene también.

 

 

Luisen Ramos

@luisen

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