La biblioteca de Asurbanipal

TablaEn la ciudad asiria de Nínive se encontraba la obra literaria más antigua de la Humanidad.

En el siglo VII a. de C., reinó al norte de Mesopotamia un rey llamado Asurbanipal, obsesionado con la idea de recopilar todos los documentos escritos existentes en el mundo. La biblioteca de su palacio, en la ciudad de Nínime, había sido iniciada un siglo antes por el rey Sargón II, y Asurbanipal se encargó de protegerla y aumentarla con documentos que llegaban desde los lugares más recónditos de la tierra conocida.

Pero hacia el 612 a. de C., la ciudad de Nínime fue invadida y su biblioteca quemada, quedando solo los restos de lo que debió ser la colección de textos más importante de su época. Hasta 1845 no sería redescubierto el lugar, cerca de Mosul, en Irak. El hallazgo fue posible gracias a las investigaciones del explorador británico Austen Henry Layard: apenas una docena de las 25.000 tablillas de escritura cuneiforme que componían la gran biblioteca, entre las que se encontraba la obra literaria más antigua de la Humanidad, el Poema de Gilgamesh, escrito unos 1.400 años a. de C. para recordar a un mitológico héroe-rey. Las tablillas fueron trasladadas al Museo Británico donde, a partir de 1872, George Smith inicia su traducción.

El Poema de Gilgamesh –también conocido como la Epopeya de Gilgamesh-, narra la historia del rey que pone nombre al texto, un gigante de más de cinco metros de altura que reinó durante 126 años y construyó un poderoso imperio en el país de Sumer. El poema trata temas como la inmortalidad, la soledad o el miedo a la muerte, y está considerado la obra literaria escrita de más antigüedad.

 

 

El Ilustrador

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