‘Kingsman’

'Kingsman'

El desastre de no respetar las reglas del juego.

El problema no es que ésta sea una mala película, que en mi opinión lo es, sin ninguna duda y por mucho que en las webs de cine la cubran de elogios. El problema es que uno no sabe de qué va el juego que plantea Matthew VaughnX-Men: Primera generación, Stardust– con esta pseudosátira de las películas de espías que ni resulta irónica, ni cómica, ni mucho menos entretenida.

Kingsman es un sinsentido de principio a fin cuyo mayor defecto es pretender ser todo lo graciosa que no es y todo lo seria a lo que aspira convertirse. No es la reinvención de un género porque en sí misma no es ningún género: a ratos parece una película adolescente al estilo Spy kids, para luego saltar a la parodia británica como una nueva entrega de Austin Powers y de repente saltar a situaciones rocambolescamente violentas que se quedan en un quiero y no puedo de las películas de Tarantino.

No existen unas reglas del juego y el espectador se pierde en el desarrollo de la trama porque no sabe cuál es el objetivo de Vaughn con esta película. A mi juicio, no se ríe de las películas de James Bond sino de los espectadores y lo único que consigue -aparte de generar cierta ‘irritación’ ante una trama que no avanza en ninguna dirección y que se hace insoportablemente larga– es desvirtuar la imagen de un espía que tal probablemente exageraba en su manera de proceder y salía triunfante de todas sus misiones, pero que sin duda tenía mucha más clase y sin duda era mucho más verosímil dentro de su historia -que puede ser más o menos creíble- que cualquiera de los personajes de Kingsman.

Sorprendentemente hay que destacar que todo este simulacro de parodia -o lo que sea- ha sido interpretado por actores de la talla de Colin FirthMagia a la luz de la luna, No confíes en nadie-, Samuel L. JacksonDjango desencadenado, Los Vengadores– o Michael CaneInterstellar, Mi amigo Mr. Morgan– que hacen sentir al espectador que lo único verdaderamente intrigante de esta película es cómo artistas de su nivel se han dejado convencer para participar en semejante bodrio.

 

Celina Ranz Santana

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