¿Quién fue Kaspar Hauser?

Kaspar Hauser

Kaspar Hauser

Diez años de cautiverio y toda una vida sin identidad

Uno de los misterios más sonados de comienzos del siglo XIX es el de Kaspar Hauser. Apareció de la nada el 26 de mayo de 1828 en la ciudad de Núremberg (Alemania), incapaz de comunicarse con nadie, pues su vocabulario se limitaba a una docena de palabras entre las cuales la de ‘caballo’ acaparaba todo el protagonismo.

Tenía entonces 16 años y había pasado los últimos 10 encerrado en una celda sin contacto humano y con la única compañía de un caballito de madera. Toda una década de cautiverio que había anclado su mentalidad y su conducta en la de un niño de 6 años, infantil, dócil y benigno.

La investigación sobre el caso de Kaspar Hauser no logró esclarecer toda su historia

Las autoridades alemanas iniciaron una investigación acerca del suceso. Al poco tiempo de aparecer Kaspar Hauser se sabía, por su propio testimonio, que éste había permanecido encerrado y que “el hombre con el que vivía” (como él mismo se refería a su captor), le llevaba cada noche pan y agua, los dos únicos alimentos con el que el muchacho había logrado mantenerse con vida.

Nunca hubo comunicación con este misterioso hombre y nunca se llegó a conocer su identidad. Kaspar Hauser pasaba las horas en compañía de su caballito de madera, comía, dormía y poco más. Un caso escalofriante que disparó toda una serie de hipótesis y falsas historias en torno al muchacho y que el jurista Paul Johann Anselm von Feuerbach trataría de esclarecer en su obra Kaspar Hauser. Ejemplo de un crimen contra la vida interior de un hombre.

Llegó a decirse que el adolescente era hijo ilegítimo de Napoleón Bonaparte o de la Familia Real, argumentos que resultaban muy jugosos para la sociedad de la época pero que nunca llegaron a más. Tampoco los esfuerzos de Paul Johann Anselm von Feuerbach sirvieron de mucho, a pesar de que el hecho de haberse convertido en su segundo tutor le permitió recopilar los datos más fiables de la historia y que son estos pocos que han llegado hasta nuestros días. Con todo, el hecho de que el misterioso prisionero falleciera en circunstancias poco claras sirvió para alimentar su leyenda.

 

 

El Ilustrador

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