Detenidos los presuntos asesinos de Juan Carlos Tejera Acosta

 Juan Carlos Tejera Acosta

Cueva donde se descubrió el cadáver

La víctima apareció muerta y engrilletada en una cueva de Lanzarote en 2015

Los presuntos autores del asesinato y la detención ilegal de Juan Carlos Tejera Acosta formaban parte de una organización criminal afincada en el sur de Tenerife que se dedicaba a la comisión de robos con violencia.

Tras una complicada investigación y a la espera de disponer de las pruebas necesarias para efectuar las actuaciones oportunas, la Policía Nacional procedió el pasado mes de junio a las detenciones pero hasta ahora no se ha levantado el secreto de las actuaciones.

La desaparición de Juan Carlos Tejera Acosta fue catalogada de alto riesgo

La noche anterior a la desaparición, el 12 de marzo de 2015, Juan Carlos Tejera Acosta fue visto en un bar de Arrecife con algunos amigos. Tras tramitar la denuncia de su desaparición al día siguiente, su vehículo y varios de sus efectos personales fueron hallados en la zona de Argana Alta, a las afueras de la capital de Lanzarote, en unas circunstancias que hicieron catalogar la desaparición de alto riesgo. Una mancha de sangre en el garaje del desaparecido elevó la alarma e intensificó el dispositivo de búsqueda, pero hicieron falta nueve días para localizar el cadáver del desaparecido.

El 21 de marzo de 2015 con la incorporación a la búsqueda de la Unidad de Guías Caninos de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Las Palmas, y en concreto del perro de rastreo de restos humanos (REHU), se consigue la localización del cadáver de Juan Carlos Tejera Acosta en una cueva, tapada con piedras y tierra, de la escombrera de la zona de Argana Alta. El cuerpo se encontraba engrilletado de manos y pies, mostrando claros signos de violencia.

Las investigaciones policiales que se desarrollaron durante los meses posteriores determinaron que la banda criminal había secuestrado a Juan Carlos Tejera Acosta creyendo que guardaba grandes cantidades de dinero. Pero a pesar de que se identificó a una banda criminal que operaba de esa manera, la falta de testigos y de prueba contundentes impidió que las detenciones se efectuaran con anterioridad.

El Ilustrador

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