Jorge Semprún, la voz desde el exilio

Jorge Seprúm“Mi vida es completamente lo ya visto, lo ya vivido, lo repetido, lo mismo hasta la saciedad, hasta convertirse en otro, extraño, a fuerza de ser idéntico”.

Huyó de la Guerra Civil pero no pudo escapar de la amenaza nazi y estuvo en el campo de concentración de Buchenwald. Tras su liberación, Jorge Semprún dedicaría su vida a la reflexión política acerca del Comunismo y a la literatura.

Escribió casi toda su obra en francés, pero Jorge Semprún se consideró siempre muy español y nunca renunció a su nacionalidad a pesar de vivir durante muchos años en el exilio. No hay duda de que su trayectoria personal y profesional avanzaron simultáneamente durante toda su vida, estrechamente ligada a la actividad política tanto desde la perspectiva teórica como desde la práctica.

Y es que Jorge Semprún era hijo del intelectual republicano José María Semprún y Gurrea y nieto del político conservador Antonio Maura, en una familia en la que en prácticamente todos los parentescos existía algún tipo de relación con la política, de una u otra ideología. No es de extrañar que Jorge Semprún se interesara también por un tema tan arraigado en la familia y que en su juventud se afiliara al PCE, hecho que, como a otros muchos españoles, le obligó a exiliarse en Francia durante la Guerra Civil española.

En 1943 fue detenido por las fuerzas nazis y llevado al campo de concentración de Buchenwald, un episodio que le dejaría marcado para el resto de su vida y se convirtió en un tema recurrente de su literatura.

Después de su liberación, comenzaría una etapa más activa de militancia el el Partido Comunista que primero le llevaría a formar parte del Comité Ejecutivo y posteriormente a la expulsión, por las constantes diferencias ideológicas con el resto de miembros: Semprún se había distanciado tanto de la línea estalinista como de la nueva izquierda, y sus compañeros de partido no compartían las teorías políticas del escritor.

También durante este tiempo empezaría a publicar sus primeras novelas -escritas en francés- con una más que destacada carga autobiográfica. Desde el exilio, Jorge Semprún tratará de definir las directrices de un inminente proceso democratizador en España, y tras la muerte de Franco y la llegada del PSOE al poder, pasará a ser Ministro de Cultura en el Gobierno de Felipe González entre los años 1988 y 1991.

Jorge Semprún fue tachado -incluso por sus compañeros de partido y, particularmente, por Alfonso Guerra- de ser un político “afrancesado” que poco o nada sabía de la vida cultural en España porque ni había vivido allí ni tan siquiera había escrito su obra en castellano. De manera que dentro de las fronteras nacionales le costó mucho abrirse un hueco en el mundo literario y político, mientras que en países como Alemania y Francia Semprún fue tratado siempre como uno de los grandes intelectuales de la época.

A los 87 años de edad y con una prolífica carrera como escritor que le permitió incluso adentrarse en el mundo del guión cinematográfico, Jorge Semprún fallecía en París el 7 de junio de 2011.

 

 

 

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