¿Murió Jane Austen envenenada?

Jane Austen

Retrato de Jane Austen

Una bibliotecaria británica insiste en la teoría de que la escritora fue envenenada con arsénico

Falta ya muy poco para que se cumplan doscientos años del fallecimiento de la célebre escritora británica Jane Austen, autora de obras tan conocidas como Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad, y las especulaciones en torno a su sufrida y prematura muerte no han tardado en resurgir.

Hace ya cinco años que la escritora Lindsay Ashford abrió la brecha con la publicación de una novela negra de ficción titulada La misteriosa muerte de Jane Austen, en la que ya se planteaba abiertamente la hipótesis de una muerte provocada. Ahora es Sandra Tuppen, comisaria principal de manuscritos de 1601 a 1850 en la Biblioteca Británica, la que retoma la hipótesis de una Jane Austen envenenada, aunque sur argumentos sean poco sólidos.

Las gafas de Jane Austen para justificar un envenenamiento

Una de las principales pruebas que aporta la bibliotecaria son las gafas que se conservan en la Biblioteca Británica junto algunos otros objetos personales de Austen. Tres pares de diferente graduación que, en opinión de Tuppen, justifican el hecho de que el veneno fue deteriorando poco a poco la visión de la escritora, que la final de su vida habría padecido cataratas como consecuencia del arsénico.

Es cierto que Austen se quejaba de sus problemas de visión en la última etapa de su vida y Tuppen, para no acusar a nadie (de hecho la escritora era un personaje muy querido por su entorno y parece poco creíble que alguien tuviera interés en envenenarla), cree que el envenenamiento pudo producirse de manera accidental, ya que aquella época el arsénico era una sustancia presente en muchos aspectos de la vida cotidiana, desde el papel pintado de las paredes hasta la ropa y muchos medicamentos.

La hipótesis de Tuppen parecen, sin embargo, un poco disparatada y no la comparte la Jane Austen Society de EE.UU, que tras pedir su opinión a varios facultativos y en base a los testimonios obtenidos de la correspondencia de Austen durante los últimos años de su vida, mantiene la opinión de que lo más lógico es que la escritora falleciera a los 41 años como consecuencia de cáncer, lupus, tuberculosis o la enfermedad de Addison.

 

 

El Ilustrador

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