Jack y el gigante Cormoran

St MichaelEn época del Rey Arturo, un joven valiente acabó con la amenaza que atemorizaba a los vecinos de Cornualles.

La costa suroeste de Inglaterra se caracteriza por sus escarpados acantilados, que parecen haber sido esculpidos por gigantescas y poderosas manos. Tal vez por este motivo, las leyendas acerca de la existencia de gigantes son bastante comunes.

Probablemente una de las más famosas es la de Jack y el gigante Cormoran. Dicho gigante residía en la isla de St Michael, frente a las costas de Cornualles, en una enorme casa de piedra, tan imponente como él. Su principal entretenimiento era el de atemorizar a los vecinos de su villa, robándoles el ganado y destruyendo sus cultivos. Así que un buen día el joven Jack, cansado de todos estos agravios, decidió tomar medidas en el asunto.

Jack no era el prototipo de caballero corpulento, valiente y fuerte, capaz de acabar con un gigante. Pero era muy astuto y tenía un plan. Decidió excavar un enorme agujero que luego camufló con ramas e hizo que el gigante se dirigiera hasta él llamándolo con el potente sonido de un cuerno –algo que el gigante no soportaba-. Sin saber lo que se avecinaba, la presa salió de su guarida y avanzó colina abajo, tan enfadado y dispuesto a vengarse de quien fuera que estuviera provocando aquel estrépito, que no se dio cuenta de las ramas que sospechosamente cubrían el enorme agujero y terminó cayendo en él. Una vez dentro, Jack lo hirió de muerte con su lanza y allí mismo lo enterró. El pueblo, en señal de agradecimiento, le regaló una hermosa espada con la inscripción “Quien mató al gigante Cormoran”. Al parecer, Jack seguiría utilizando el arma en futuras empresas alrededor del país y contra nuevos enemigos, convirtiéndose en toda una leyenda.

Se dice, sin embargo, que el gigante Cormoran no terminó de morir y que cerca de la iglesia de Morvah, donde se produjeron los hechos, existe una piedra en la que, al colocarla oreja sobre ella, aún se pueden escuchar los latidos del corazón del malvado gigante.

 

 

El Ilustrador

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