Jack London, el vagabundo de las estrellas

Jack London“Hay un éxtasis que señala la cúspide de la vida, más allá de la cual la vida no puede elevarse” – La llamada de la selva

Fue marino, pescador, vagabundo y hasta contrabandista. Y en tan agitada existencia, Jack London escribió más de medio centenar de obras, dilapidando toda su fortuna en viajes y alcohol. A los 40 años, “la vida dejó de ser ávida de vida”, como uno de sus propios personajes había presagiado siete años antes, y London, entre la realidad y la ficción, se suicida.

Cuando publicó Martin Eden en 1909, Jack London ya sabía mucho acerca de lo que implicaba ser un joven escritor de éxito en una sociedad hipócrita en la que no terminaría nunca de encajar. Para entonces, Jack London ya había recorrido mucho mundo y se conocía a sí mismo tanto como la esencia del alma humana, llena de prejuicios y temores.

A pesar de haber iniciado su carrera literaria de forma temprana, London ya había vivido intensas experiencias con las que alimentar sus libros de aventuras. Pasó varios meses a bordo de una goleta con rumbo a Japón, participó en numerosas protestas del proletariado, estuvo un mes en prisión por “vagabundeo” y posteriormente retomó su vida como marino. El caso es que para cuando quiso cursar estudios en la Universidad de California, ya tenía demasiados problemas personales y financieros como para finalizarlos. Así que London fue autodidacta y fue la perseverancia en el trabajo como escritor la que le permitió llevar la vida que quería tener, concibiendo la literatura como un mero negocio para sacar adelante sus planes como aventurero.

En esta vida de aventuras, London pasó de deambular por las calles a escribir artículos en periódicos, ensayos de corte socialista y novelas juveniles. En cuanto acumulaba una cantidad considerable de dinero, regresaba a su vida desordenada, al alcohol y a la polémica.

Sorprendentemente, London se casó en dos ocasiones y tuvo dos hijos. Fue un esposo cariñoso y atento, pero absolutamente incompatible con las mujeres. De hecho, en su primer matrimonio la pareja llegó a declarar que se casaban por amistad y no por amor, conscientes de que al menos se caían lo suficientemente bien para llevar una vida en común satisfactoria.

London fue muy criticado tanto en el ámbito personal como en el profesional. En este sentido, recibió numerosas acusaciones de plagió y muchos editores empezaron a cuestionar la calidad de sus obras a las que el escritor, a pesar del éxito y de sus capacidades creativas, parecía tratar como mercancía. El caso es que el negocio de la escritura le fue lo suficientemente bien como para invertir su fortuna en un enorme rancho en California, en el que quiso poner en práctica sus ideales socialistas y su compromiso con el medio ambiente, creando uno de lo primeros ranchos ecológicos estadounidenses que aún hoy sigue siendo todo un referente en el país.

Pero al parecer, London no tenía madera de empresario, o tal vez no tenía demasiado interés por nada que implicara realizar un verdadero esfuerzo, de manera que su éxito como escritor no se vio reflejado en su vida como ranchero.

Y a los 40 años, Jack London empezó a barajar la posibilidad de que tal vez la vida ya no tenía nada más interesante que ofrecerle. Se han barajado muchas hipótesis acerca del supuesto suicidio del autor, caricaturizado en cierta manera como un hombre adinerado, amigo del alcohol y las mujeres. Sin embargo, las últimas investigaciones biográficas apuntan hacia un desenlace que poco tuvo que ver con el suicidio. Jack London podría haber muerto de una sobredosis de morfina, sustancia que utilizaba para superar el dolor extremo del síndrome urémico que padecía y que, en este sentido, sí que podría estar relacionado con su afición a la bebida. Pero es cierto que tal vez esa sobredosis pudo ser intencionada, y de hecho el propio escritor había manifestado en varias ocasiones su descontento y su cansancio vital. En cualquier caso, han sido sus propios escritos y la similitud con el desenlace de muchos de sus personajes los que convirtieron la muerte de Jack London en todo un mito biográfico.

 

 

 

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