¿Usted cree, de verdad, que era un pulso a los controladores?

Vuelos canceladosCarlos Castañosa

La polémica en torno a los controladores aéreos es un tema de actualidad que ha suscitado, sobre todo durante las últimas semanas, todo tipo de opiniones. Ésta es una “carta abierta” en la que Carlos Castañosa aporta su punto de vista de los hechos partiendo del artículo publicado en otro medio de comunicación.

Estimado Sr. E. Rodríguez:

Aprecio en lo que vale la buena fe, pero cuando mi perspectiva está lejos de la suya me veo en la necesidad y el deber de discrepar, con todo respeto, y aportar mi conocimiento frente a su apología incondicional del ministro de Fomento y de la propia AENA, en relación con la penosa resolución del conflicto laboral con un colectivo “que ganaba mucho dinero, privilegiado y chantajista”; epítetos que circulaban en los medios, hacía más de un año, como campaña de desprestigio preparatoria del “pulso” que usted ha percibido.

Claro que era cierto que había que corregir una aberración económico-laboral incompatible con una situación de crisis generalizada y auspiciada por una flagrante dejación de responsabilidades políticas. Pero había, en el pasado mes de febrero, otras soluciones legales y más decentes que un decreto ley, cuya contemplación no abarca la resolución de problemas laborales. Se optó por un absurdo puñetazo en la mesa que sólo, y nada menos, sirvió para distraer la atención de una opinión pública, afectada por otros problemas mucho más graves y de afección más directa. Se renunció a la negociación y a un posible laudo. La maniobra estaba servida. El siguiente paso, previamente diseñado, sería provocarlos hacia la debacle en vísperas de Navidad. Pero a los gestores se les fue la mano y tuvieron que anticipar el nuevo decretazo al maldito viernes tres de diciembre, Y los controladores se hicieron el haraquiri…

Hay circunstancias en las que cuesta gran esfuerzo sentirse orgulloso de ser español. La militarización, una medida de emergencia que no encajaba en ninguno de los supuestos constitucionales, admitida absurdamente por una oposición torpe e ignorante, volvió a servir como tinta de calamar para disimular la gravedad de los crudos problemas que acechan a una ciudadanía maltratada y acorralada por sus dirigentes. Y lo peor de todo: en el exterior se nos equipara a un país chavista en estado de excepción.

Y ahora, señor E. Rodríguez, permítame una reflexión personal. ¿Se ha percatado usted de que en ningún punto ni momento de este lamentable proceso, se ha pronunciado ni escrito la palabra “seguridad”? ¿Sabe usted que, por ley, el ministro de Fomento es el máximo responsable de la “seguridad de la navegación aérea” en tiempo de paz? ¿En serio, no le preocupa este matiz?…

Y otra meditación en voz alta, señor E. Rodríguez: AENA es una empresa estatal fundada de 1990 – no recuerdo quién mandaba entonces –, cuya carta de fundación la define como un monopolio puro y duro; incompatible, por lo tanto, con un Estado de Derecho. Lo malo es que, desde entonces, ha actuado con el despotismo, prepotencia y endogamia propios de su condición feudal. Pero lo de los dos últimos años, bajo los auspicios y presidencia de su admirado ingeniero, Sr. Lema, es simplemente demencial. ¡Atención!, en dicho espacio de tiempo se ha generado en el ente una deuda de ¡¡¡catorce mil millones de euros!!! Es una cantidad salvaje, capaz de salvar la economía de cualquier país normal. El despilfarro sistemático y la filosofía del “yo me lo guiso, yo me lo como”, ha permitido forrarse a directivos y gestores del ente, cuyos contratos blindados y percepciones fastuosas merecerían una auditoria instada en vía penal. Quizá empalidecieran los sueldos de los controladores.

Permítame un símbolo en el que apoyar mi testimonio: ¿usted ha visto, en fotos promocionales, la nueva torre de control de Los Rodeos? ¿Usted sabe que lleva más de dos años construida pero que es inoperativa y que jamás podrá funcionar por defectos de construcción, diseño, materiales y operatividad, y que habrá que demolerla? ¿Usted sabe la pasta que cuesta este pequeño detalle? ¿Me creería si le dijera que no es éste un caso aislado ni excepcional, y que aquí no pasa nada por esta resignación colectiva que se nos ha inoculado a machamartillo?…

Lo que más me asustaría, como periodista, es que toda la difusión informativa que se ha desplegado contra los controladores, no tenga el mismo énfasis con la putrefacción interna de AENA y de su connivencia con el Ministerio de Fomento. Quedo a su disposición para aclarar y ampliar conceptos. Un cordial saludo.

 

“El pulso ganado por AENA a los controladores”

www.diariodeavisos.com/2010/diariodeavisos/content/41702/

 

Carlos Castañosa

Ex comandante de Iberia

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