‘It follows’

'It follows'

Nunca volverás a estar tranquilo.

Nunca antes la manía persecutoria había tenido unos tintes tan macabros. David Robert Mitchell El mito de la adolescencia– recurre en It follows a la pesadilla de un temor desconocido del que poco se sabrá a lo largo de toda la película excepto que su presencia es constante.

Durante su primera experiencia sexual, una chica de 18 años recibe de su novio una especie de ‘maldición’ que la hará tener visiones inquietantes: una persona -que puede o no ser conocida- va a perseguirla a partir de ese día hasta acabar con ella a menos que ella traslade esas visiones a otra persona a través de otro contacto sexual. Se trata de una curiosa cadena de contagio e la que, si el ente aniquila al último eslabón, retrocederá hasta el anterior para acabar también con él y así sucesivamente.

Si a esta premisa ya de por sí inquietante le añadimos una banda sonora de lo más repetitiva, el efecto de angustia se intensifica. Lo cierto es que la música -delicia para algunos modernos- se asemeja más a los sonidos de los teclados Casio de los 80 en modo ‘flute’, con un compositor que parece haberse quedado bloqueado entre una y dos teclas por canción. A pesar de todo, esa atmósfera de tensión con tintes ochenteros funciona en It follows, una historia con la estética de hace treinta años y con algún que otro detalle que descoloca al espectador en cuanto a la época en la que se desarrolla. Parece que hasta en esos pequeños detalles David Robert Mitchell ha querido crear confusión. Una confusión que se va transformando en la angustia de una situación en la que no hay retorno.

Y es que, una vez contagiados por este ser -protagonista casi etéreo de It follows-, no es posible recuperar la tranquilidad. No es tanto el temor de saber que alguien -más bien ‘algo con forma de alguien’- vendrá a por ti. Es más el conflicto interior que genera saber que ese ente misterioso puede aparecer en cualquier momento, en cualquier lugar, incluso mucho tiempo después de que creíste haberte deshecho de él.

Y aunque solo te perseguirá caminando, nunca abandonará su misión hasta verla completada.

Celina Ranz Santana

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