Isak Dinesen, en el corazón de África

Karen Blixen“Las cosas te ocurren y tú lo sabes, pero salvo eso no tienes ninguna relación con ellas, no conoces la clave de su causa o su significado” Memorias de África

 

Prefirió que el mundo la conociera bajo el pseudónimo de Isak Dinesen, pero su nombre real era Karen Blixen, nacida en Dinamarca el 17 de abril de 1885. Aunque habría de llevar una vida no exenta de lujos y aventuras, su infancia se vio truncada por el suicidio de padre, un importante parlamentario que no se veía capaz de sobrellevar ni el dolor físico ni la presión social de haber contraído sífilis. Por entonces Karen apenas tenía 10 años, y su madre hubo de hacerse cargo de ella y de sus cuatro hermanos, a los que gracias a las ayudas de la familia pudo facilitarles una educación de clase alta en los mejores colegios de Suiza.

 

A los 19 años Karen contrajo matrimonio con uno de sus primos, el barón Bror Blixen-Finecke, que a pesar de darle una vida de casada nada gratificante, le abrió las puertas al continente africano, la experiencia vital más importante de la autora. El matrimonio se trasladó a las colonias del África oriental, en la zona de Kenia, donde el barón había adquirido importantes plantaciones de café que recibieron el nombre de “The Karen Coffee Company”. Bror fue siempre un hombre promiscuo, con multitud de amantes, hasta el punto de que durante el primer año Karen fue contagiada por la temida sífilis, si bien la enfermedad nunca presentó complicaciones. Seis años después de haber comenzado su vida en común, la escritora decide poner fin al matrimonio y pide el divorcio, quedándose con las plantaciones de café en Kenia. Por entonces ya había publicado algunas obras utilizando diferentes pseudónimos, pero empieza entonces su verdadero interés por la escritura y por conocer la esencia del continente negro. Así que viaja por el país y estudia diversas lenguas aborígenes para integrarse en las costumbres de los lugares que visita, ganándose, entre los nativos, el apodo de “hermana leona”, por su fuerza e instinto cazador. Durante una estancia en Nairobi conoce al cazador británico Denys Finch Hatton, con el que inicia una relación sentimental que terminaría de forma dramática: en 1931 Denys fallece en un accidente aéreo cuando pilotaba su avioneta. Este mismo año, afectada emocionalmente por la pérdida de Denys y económicamente por el desplome de los precios del café, Karen vende las plantaciones y regresa a Dinamarca con la idea de volver a África en cuanto las circunstancias se lo permitieran. Pero la II Guerra Mundial troncaría ésta y otras muchas ilusiones de la autora.

 

De regreso a su país natal, los lazos efectivos con el continente africano siguen siendo muy fuertes hasta el punto de que Karen se ve en la necesidad de relatar su historia en aquel lugar. Primero lo hará con una serie de apuntes autobiográficos que más tarde se transformarán en la novela con la que alcanzaría la fama: Memorias de África. El libro fue publicado en 1937 y representa un importante documento tanto desde el punto de vista histórico –por ser un fiel reflejo de la situación de las colonias británicas en el continente- como biográfico –puesto que es el recuerdo de los 17 años que Karen pasó allí, y un tributo a las personas que llenaron de emociones aquellos años-. La escritora falleció en Dinamarca en 1962, dejando publicadas casi una decena de obras. Más de 20 años después de su fallecimiento, su gran obra Memorias de África sería llevada al cine por Sydney Pollack, ganando multitud de premios y pasando a la historia por la maravillosa adaptación de la obra, la fotografía y la espectacular banda sonora de John Barry.

 

 

 

 

 

 

 

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