Isaac Asimov, el padre de la robótica

Isaac Asimov«Si cada año estuviéramos ciegos por un día, gozaríamos en los restantes trescientos sesenta y cuatro”

Tal vez por eso Asimov fue todo un visionario que, a través de la literatura de ciencia ficción, creó un Universo en el que máquinas y hombres se ven forzados a la convivencia, en ocasiones pacífica, otras veces violenta, pero nunca vacía de contenidos e ideas que más allá de la ciencia y la literatura tienen una gran carga filosófica.

La fecha exacta del nacimiento de Isaac Asimos es bastante dudosa, ya que el escritor y bioquímico llegó al mundo en una época y en lugar marcado por las constantes revueltas políticas. En el años 1920, en la ciudad soviética de Petrovichi aún se utilizaba el Calendario Juliano, por lo que habría que adaptar esa fecha al calendario que se utilizaba en el resto de Europa. En cualquier caso, y para evitarse estos cálculos, se ha establecido el 2 de enero de 1920 como fecha oficial de su nacimiento.

Asimov fue el mayor de tres hermanos y con apenas tres años su familia abandonaba el régimen soviético para instarse en el distrito de Brooklyn de la ciudad de Nueva York. Su brillante capacidad intelectual comenzó a despuntar a los cinco años, edad en la que Asimov ya leía con fluidez, habiendo aprendido él sólo. Su padre regentaba una tienda de dulces en la que también se vendían revistas que el escritor, a su temprana edad, devoraba con curiosidad. Este pequeño negocio que permitió a la familia sobrevivir sin problemas a los años de la Gran Depresión norteamericana, mientras que para el joven Asimov supuso el comienzo de su pasión literaria y de los relatos de ciencia ficción. No tardaría en comenzar a escribir sus propias historias, y ya antes de cumplir los 19 años había conseguido colocar algunas de ellas en publicaciones de la ciudad y en revistas –ahora clásicas- dedicadas al género que recibían el nombre de “pulps”.

Ingresó año y medio antes en el colegio y durante su estancia en el centro las profesoras lo adelantaron dos veces de curso, por lo que en todas las clases era siempre el alumno más pequeño. Su insaciable necesidad de conocimiento era tan agotadora que los profesores querían deshacerse de él cuanto antes. En 1939 ya estaba graduado en Bioquímica, y tras un intento fallido por matricularse en Medicina en la Universidad de Columbia, decidió realizar un posgrado de química una formación que le sirvió para comenzar a trabajar, años más tarde en Filadelfia, en los astilleros de la marina de guerra de Filadelfia.

De forma paralela a su faceta como bioquímico, Isaac Asimov se va labrando su carrera como escritor un oficio que, a falta de otros ingresos –estuvo como asociado de la Universidad de Boston, pero a partir de 1958 dejaron de pagarle su salario-, eran más que suficientes para llevar una vida que le permitiera dedicarse con tranquilidad a la literatura. Asimov ya había hecho sus primeras incursiones en el ámbito de la robótica, y ya desde la publicación de Amanecer formuló los tres principales postulados de esta ciencia, conocidos como Las leyes de la robótica, que según explicaba el autor, fueron creadas por John W. Campbell en una conversación que mantuvieron ambos el 23 de diciembre de 1940. La Leyes son:

1.- Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que éste sea dañado.

2.- Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.

3.- Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

La labor literaria de Isaac Asimos fue frenética: relatos, novelas, artículos… Todo un oficio de escritor que compaginaba con su actividad, ahora como profesor titular, en la Universidad de Boston. Todos estos escritos, a partir de 1969, se encuentran archivados en la Biblioteca Mugar Memorial de dicha Universidad, ocupando 464 cajas y 71 metros de estantería.

En lo personal, Isaac Asimos era un hombre con un excepcional sentido del humor –algo que se refleja también en sus obras- y con ese tipo de excentricidades permisibles únicamente en las grandes mentes. Comprometido con la política, pero mucho más con la ciencia y con la batalla contra la ignorancia y las supersticiones. Se casó en dos ocasiones y tuvo dos hijos, y forjó gran amistad con importantes científicos e intelectuales de su época, llegando a ser elegido presidente de la Asociación Humanista Americana hasta el 1992, año en el que fallece como consecuencia de un fallo coronario y renal. Según las revelaciones hechas por su viuda Janet Asimov en 2002, el escritor había contraído el SIDA durante una operación de bypass en 1982.

 

 

 

 

 

 

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