¿Puede un cura ser gay?

Cura GayDurante las últimas semanas la Iglesia Católica ha tenido que responder a numerosas acusaciones de pederastia y abusos sexuales entre sus miembros. Una de las formas de “justificar” esos presuntos delitos ha sido desviar la atención de estos temas hacia la relación existente entre la homosexualidad y la pederastia.

Las declaraciones del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, me han sorprendido. Acaso para limpiar el buen nombre de la institución para la que trabaja, Bertone se atrevió públicamente a establecer una relación entre la homosexualidad y la pederastia y, como era de esperar, sus declaraciones han sido criticadas desde todas las asociaciones de gays, lesbianas y transexuales del mundo. Hasta aquí, mi sorpresa no ha trascendido más allá de los límites de lo predecible. Sin embargo, algunos curas, obligados a colgar los hábitos tras declararse homosexuales, también han manifestado su desacuerdo con lo defendido por Bertone. Y aquí es cuando me he puesto a pensar: ¿puede un cura ser gay?.

Si consideramos que formar parte de la vida eclesiástica a estos niveles implica hacer voto de castidad y entendemos que la homosexualidad es una opción sexual, ¿es coherente que un cura, obligado a mantener el celibato, se declare gay? No estoy juzgando su opción sexual en absoluto, sino el hecho en sí de tener una opción sexual. ¿No deberían, sencillamente, mantenerse al margen del sexo? Tan disparatado me parece un cura o una monja gay, lesbiana, homosexual o transexual como un juez que se declarase católico, evangelista o testigo de Jehová. Si el celibato implica la inexistencia de una pareja afectiva y sexual, ¿qué sentido tiene hablar de esto?

Ahora llega la tercera parte de esta disertación. En realidad, no planteo nada nuevo. Es un debate que existe desde hace décadas, pero que tal vez vuelve a estar de actualidad más que nunca. ¿No sería recomendable que la Iglesia Católica se “modernizase” y aceptara la sexualidad de sus miembros? Curas y monjas sexualmente activos, sexualmente libres, sexualmente humanos. Porque tal vez otros votos como el de pobreza –del que, por cierto, no se hace alarde por los pasillos del Vaticano- aporten algo verdaderamente significativo y ejemplificador al espíritu humano pero, ¿qué beneficios morales, intelectuales y humanos tiene el celibato? ¿No es acaso ésta una de las prácticas más antinaturales?

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Vagabundo Pérez

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