¿Por qué nos rechazan las instituciones?

Al amparo de la legislación vigente y de nuestra Constitución, aparecen movimientos ciudadanos en forma de Asociaciones o Plataformas reivindicativas que recogen inquietudes de primera línea  para exponer problemas, previamente planteados, y ofrecer soluciones desde el nivel de calle, es decir, con la perspectiva cercana e inmediata de quienes la contemplan y viven  en primera persona.

La necesidad de estas iniciativas populares se produce, en casi todos los casos,  porque  los responsables institucionales no pueden, no saben o no quieren asumir las obligaciones inherentes al cargo para el que han sido elegidos, lo que supone una dejación o abandono de atención a los intereses de la ciudadanía, la que los contrata en las urnas, a partir de promesas electorales, o electoralistas, para defender precisamente esas necesidades de la población, las cuales abarcan un amplio escenario de inquietudes o perentorias ayudas que suelen sufrir la ignorancia de quienes, una vez asentados en la poltrona, se enseñorean del poder para devenir en “padres de no sé qué patria”, y desde ahí menosprecian al ciudadano de a pie, rechazan sus planteamientos, pero procuran quedar bien con gestos aparentes, aunque con  intención de librarse de la incomodidad de una presión que les molesta y que procuran eludir con subterfugios burocráticos.

Parece un contrasentido que se rehúse a aprovechar una participación ciudadana que asesora gratuitamente y que además ofrece una colaboración desinteresada y bien informada por vivirla in situ.. ¿Será la evidencia de que los intereses políticos poco o nada tienen que ver con los de los ciudadanos normales?

La táctica que suelen practicar los burócratas es la de recibir y aparentar que atienden tal planteamiento cuando ya no tienen más remedio que acceder a ello. A continuación, procuran escurrir el bulto con artificios dialécticos y buenas palabras con la intención previa de “quitarse el muerto de encima”.

La justificación habitual es la de echar la culpa “al otro”, a otro departamento, a otra concejalía, a tal consejero o al Gobierno de Canarias, cual es el caso del desastroso estado del parque cultural “Viera y Clavijo” a partir de una cesión municipal que en 2007 se hizo a favor del Ejecutivo para que la Consejería de Cultura asumiera la responsabilidad de  la restauración y conservación del patrimonio histórico y cultural contenido en el recinto. No solo no se cumplió este compromiso de cesión sino que se produjo un abandono más que sospechoso, por cuanto el deterioro que presenta en la actualidad no puede ser consecuencia de un simple descuido pasivo, sino que aparenta síntomas de intencionalidad por la magnitud de unos destrozos que, desde luego, no son simple producto de cinco años de intemperie.

Ante semejante atentado contra un patrimonio histórico y cultural, declarado BIC, y presentada por esta Asociación la gravedad de la situación ante las autoridades municipales, surgió de inmediato la maniobra evasiva: “Es que es responsabilidad del Gobierno…” Señor Primer Teniente de Alcalde, si esto es así, que así parece que es, usted tiene la obligación de reclamar, con carácter de urgencia,  la reparación inmediata del desafuero cometido por el Ejecutivo contra un patrimonio urbano, cuya destrucción sistemática constituye una grave ofensa para la ciudadanía de Santa Cruz. Y llegado el caso, y por el procedimiento pertinente, ante la evidencia dolosa de la gestión del Gobierno de Canarias, tiene usted que reclamar la indemnización correspondiente a los daños y perjuicios inferidos a esta población. Cantidad que deberá ser suficiente para la rehabilitación planteada y el rescate del pasado esplendor social y cultural del “Viera y Clavijo”. (No vaya a conseguirse algún dinero y luego se dedique a otra cosa…).

A pesar de la distancia que usted parece intentar marcar con esta Asociación, puedo asegurarle, señor Pérez, que seguimos en la misma buena disposición de colaborar con la eficacia que mostramos desde un principio, sin necesidad de tener que limpiar estatuas con un trapito.  Por el bien de este importante objetivo de interés general, le sugiero la conveniencia de que acepte esta participación ciudadana por motivos operativos, abundando en la gratuidad, desinterés y conocimiento obtenido a pie de obra. Hagamos los deberes en equipo para sacar buena nota, todos…

 

 

 

 

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación por la rehabilitación del parque cultural “Viera y Clavijo”

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