‘¡Piratas!’

PiratasLa imaginación convertida en artesanía.

 Acero, látex, foam y plastilina son algunos de los materiales utilizados en la creación del gran universo de ¡Piratas!, una divertida película de animación rodada con la técnica ‘stop motion’ y mejorada con efectos 3D.

¡Piratas! narra la historia de un ‘imperfecto’ lobo de mar conocido como Capitán Pirata, obsesionado con la idea de conseguir el premio al mejor ladrón de los mares. Para ello, se embarca en la gran aventura de saquear todos los barcos que encuentre a su paso, contando con la ayuda de su fiel tripulación, que se caracteriza tanto por su bondad como por los nombres disparatados por los que se hacen llamar.

En definitiva, se trata de un grupo de piratas poco ortodoxos –de hecho, la versión original de la película se titula ¡Piratas! Una banda de inadaptados– por lo que no es de extrañar que las peripecias de estos truhanes de medio pelo acaben en la corte de la Reina Victoria, junto a Charles Darwin y con el último dodo existente en el planeta.

No se trata únicamente de una sucesión inconexa de gags: la historia de Capitán Pirata es una verdadera historia de superación, con moraleja incluida, sobre lo que verdaderamente nos convierte en ‘personas de provecho’. Capitán Pirata y su banda hacen de su mundo imperfecto un lugar agradable para existir.

Por otro lado, hay que destacar en ¡Piratas! el minucioso trabajo de rodaje. Lo que hay detrás de esta película es puro trabajo de artesanía. Una artesanía muy refinada que se detiene en los detalles, en cada gesto de los personajes, en cada movimiento de la ropa que visten, en las sombras y las luces por las que avanzan. Peter Lord –Chicken run: evasión en la granja– y Jeff Newitt –Trainspotter– invitan al espectador a un banquete de emociones que se define por el gusto azucarado de cada uno de los elementos que componen esta historia. Desde luego que los personajes son tan tiernos por dentro como por fuera y en más de un plano dan ganas de meterles un bocado en esas cabezas tan perfectamente diseñadas capaces de transmitir, gesto a gesto, muchas más sensaciones de las que transmiten a veces los actores de verdad.

 

Celina Ranz Santana

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