‘Despilfarro’ y megaproyectos de infraestructuras innecesarias

infraestructuras innecesarias

Obras del Puerto de Granadilla

Entre 1995 y 2016 las comunidades autónomas han gastado más de 80.000 millones de euros en obras y equipamientos prescindibles

La Asociación de Geógrafos de España (AEG) publicará el próximo día 15 de junio en su página web un exhaustivo estudio en el que se analizan “actuaciones que no se deberían haber hecho”. El presidente de la AEG, Jorge Olcina, ha adelantado que en este estudio, realizado por las universidades de Barcelona, Girona, València, Cantabria, Complutense de Madrid, Tenerife, Sevilla, Málaga y Alicante se abordan muchas de las infraestructuras innecesarias en el país y el coste que éstas han supuesto para las arcas públicas.

Desalinizadoras, aeropuertos y estaciones de tren forman parte de esta lista de infraestructuras innecesarias

Su coste ha sido desorbitado y su función dudosa. Las infraestructuras innecesarias en todo el territorio español han supuesto un desembolso de más de 80.000 millones de euros. En esta cifra no se han incluido las dotaciones financiadas por los ayuntamientos, un dato que podría elevar incluso más el dato de dinero público ‘despilfarrado’ en obras totalmente prescindibles.

Se trata además de un estudio realizado sin el respaldo económico del Estado que los geógrafos de las universidades anteriormente citadas han decidido hacer de manera voluntaria y “por amor al arte”, como ha destacado Olcina. Movidos por la ‘necesidad’ de conocer esta relación entre inversión pública y uso de infraestructuras, los expertos de estas universidades han recabado toda la información necesaria para la realización de un estudio cuyos resultados permitieran a los ciudadanos tomar decisiones más críticas a la hora de votar.

Y los resultados han sido muy ilustrativos, confirmando que el despilfarro sigue siendo la tónica habitual en el empleo de los fondos públicos. Pero más allá del gasto económico que han supuesto estas infraestructuras innecesarias para las arcas estatales, los geógrafos han querido hacer hincapié en otra realidad todavía más preocupante: la falta de planificación. En este sentido, el estudio destaca que los actuales planes urbanísticos únicamente tienen en cuenta el riesgo de inundaciones, pero no otros peligros existentes como los movimientos sísmicos, los deslizamientos de tierra, las sequías o los temporales. Tampoco se contemplan en las actuaciones de desarrollo urbano la necesidad de preservar la conectividad ecológica y funcional y de adaptar el espacio geográfico a las variaciones que ha introducido el cambio climático.

 

 

El Ilustrador

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