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Martes, 31 de Agosto de 2010

PortugalValeriano Pérez

Paseamos también por la arena, mojándonos “las patas” y vemos como en ese momento hacen entrega a la localidad turística de la Bandera Azul que certifica la bondad de la playa, de sus instalaciones y servicios

Vemos muchas mujeres sentadas el sol hablando o haciendo punto y con un cartel que dice “Alugam-se cuartos”. Es una actividad regulada más, ya que en verano escasea el alojamiento y ofrecen parte de su casa.

Al final de la playa hay un funicular que asciende al sitio de Nazaré, en el acantilado que tiene 110 m. de alto donde está el mirador de Suberco. Ahí se halla la Ermita da Memoria, mandada a construir en 1182 por el caballero Fuas Rouphino que, según la leyenda, salvo su vida por un milagro de la Señora de Nazaré, al detener su caballo de caer a la playa. La imagen, de apenas un palmo de altura, se halla en la Iglesia de la plaza principal y procede de la tierra natal de la Virgen Maria, por eso se la conoce por ese nombre Según se cree fue enviada por San Agustín

A las 16.50 dejamos la turística villa camino de Coimbra y a las 18.30 estamos en el hotel Bragança de tres estrellas sito en Largo das Ameias nº 10, al lado de la estación (56€ por noche que incluye desayuno). Fue suficiente pero algo cutre, no recomendable por su vejez y escasos aparcamientos.

Coimbra está al oeste de la zona centro de Portugal, a medio camino entre Lisboa y Oporto, bañada por el caudaloso río Mondego (el más grande de los ríos nacidos en Portugal). La ciudad está sobre una colina en el mismo emplazamiento de la antigua ciudad romana de Aeminium. Su nombre deriva del arzobispado de Conimbriga, transferido a la ciudad en el siglo IX. Recuperada a los árabes en 1064 fue capital del país desde 1139 hasta 1260. Es la 3ª ciudad portuguesa con 150.000 habitantes. La ciudad es muy conocida por su universidad, la más antigua del país. El rey Dionisio el Liberal la fundó en Lisboa en 1290 y después de varios traslados, fue ésta su sede permanente a partir de 1537. Es una de las más antiguas de Europa y motor socio-económico de la ciudad. Se la conoce también como la ciudad del Fado y tiene una estructura piramidal por su pasado Portugalmedieval, en lo alto: el rey y la universidad y la Seo; el poder, el saber y la divinidad; al medio el clero y los palacios nobiliarios y abajo, las laberínticas calles donde viven la plebe sencilla.

Con el consabido mapa ciudadano en la mano nos vamos a caminarla y por la cercana vía peatonal Ferreira Borges y Corpo de Deus, pasamos el mercado Pedro V y nos acercamos al elevador que conecta luego con un funicular que, por último, nos llevará hasta lo más alto de la ciudad. Hay que pagar algo pero el empleado que lo atiende me dice que los mayores de 60 están exentos (como adivinaría mi edad el “jodio”) y a Enrique tampoco le cobra. Hoy es sábado; no hay estudiantes ni gente que anime el cotarro y la poca animación lo aburre por lo que quizás se alegre de poder pegar la hebra con alguien, aunque sean extranjeros. El funicular nos deja en la zona universitaria (Ciencias, Medicina, Letras, Ciencias, etc.) y podemos ver como de algunos balcones cuelgan letreros que indican que esas casas están ocupadas por “piratas” de la Real República: estudiantes que protestan por “todo lo que se menea”. El edificio administrativo de la universidad ocupa lo que fue el antiguo Palacio Real y franqueando la vetusta Porta Férrea se llega al enorme Patio das Escolas En una de sus esquinas se halla una majestuosa torre de 34 m. de altura construida en 1728, cuyas campanas, por marcar las horas de clases, a los estudiantes les han dado por llamar “las cabras”.

Después de gozar de una esplendida panorámica desde estos edificios, iniciamos la bajada y al pasar por una reunión de “Evangelistas” se me ocurre pararme para “golifiar” y soy repetidamente invitado a entrar. Ellos cantan, aplauden y se mueven como marionetas al ritmo que les marca un hábil “director de orquesta” y parecen estar inmersos en una desenfrenada histeria colectiva, como sucede en los campos de fútbol. El símil no parece descabellado pues, con ocasión del campeonato del mundo vemos escenas, por la tele o en directo y en  ciudades del país de los equipos intervinientes, en las que la gente grita y se manifiesta de forma más propia de sectas religiosas que de espectáculos deportivos. En Tenerife teníamos un popular “director” de eventos que tenia la virtud de galvanizar las masas en el estadio con su popular Riqui-Raca. Me refiero a Paco Zuppo recientemente fallecido a los 90 años, un buen amigo y gran persona. Vaya para su familia mi respeto y condolencia. Declino cortésmente la invitación y me uno a Enrique el cual se había alejado, “algo mosqueado” y juntos continuamos el paseo hasta volver a la calle peatonal en donde buscamos un sitio para reponer fuerzas.

PortugalCenamos frugalmente en una ciudad que parece ser muy golosa por las numerosas dulcerías y pastelerías que tiene y por sus dulces productos. Después seguimos nuestro paseo y cruzamos a la otra orilla del río por el puente Santa Clara y nos acercamos al Jardín de las Lágrimas en el que hay 2 fuentes: la de Los Amores y la de Las Lágrimas que hablan de los desgraciados amores del rey Don Pedro y de doña Inés de Castro. Don Pedro se casó en secreto con ella, pero su padre el rey Alfonso IV la mandó asesinar. Según la leyenda, cuando Don Pedro I llegó a ser rey, la mandó exhumar y la colocó en el trono por lo que, reinó después de muerta. Su infeliz destino fue motivo de diversas tragedias y poemas. Luego pasamos frente a un gran recinto donde se anuncia: “Portugal Dos Pequenitos” y que asegura poseer en miniatura, lo más selecto de los monumentos y edificios que se pueden encontrar en todo Portugal. Se ve cerrado aunque tampoco suele ser plato de nuestro gusto estas “maravillas enlatadas” por lo que nos retiramos ya hacia nuestro hotel a descansar pues estos “días portugueses” que pasamos son agotadores

Antes pasamos por un pequeño recinto ferial que han instalado en esa orilla y en el que, inexplicablemente, cobran por entrar. Nunca entendí esta actitud: La feria necesita visitantes y lo lógico seria que la entrada fuese gratis e incluso que se promocionase para que resultase un éxito.

 

 

 

Valeriano Pérez

Fotografías: Enrique Vera

 

 

 

 

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