Domingo, 21.12.2014

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De Sevilla a Santiago.1 Imprimir E-mail
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Martes, 20 de Julio de 2010

TranvíaValeriano Pérez

Una vez más he de sentarme frente al ordenador para poner en orden las anotaciones hechas en otro viaje, el segundo de este año, y que tiene como escenario la nación lusitana, ésa que nos queda tan cercana y que sin embargo a veces tratamos inmerecidamente o con excesivo rigor, al igual que hacemos con un hijo o un nieto, quizás por ver reflejados en ellos nuestros propios defectos que tan difícil nos resultan perdonarnos.

Al portugués se le denomina también lusitano en referencia a la región de la España Romana que comprendía todo Portugal al sur del Duero, parte de la Extremadura y de las provincias de Salamanca y Zamora. En el 2008 visité Zamora y estuve en la plaza de Viriato, el gran héroe lusitano por antonomasia, en donde se encuentra una estatua suya pues  allí aseguran que ese pastor nació en la comarca zamorana de Sayazo. Hace diez meses que pasamos por Lisboa, camino de Las Azores y en mi habitual resumen que hice de ese magnifico viaje, incluí una breve semblanza de ese bello país al que en ocasiones nos jactamos de llamar hermano, aunque en algunas ocasiones los veamos solo como “primos”. Este nuevo viaje lo haré con un entrañable y joven amigo: Enrique, con el que, a pesar de mediar una notable diferencia de edad, concurre una magnifica y fraternal relación, como la existente entre padre e hijo.

De Portugal, para no resultar reiterativo diremos que, además de las dos regiones atlánticas, la superficie continental portuguesa está divida en cinco regiones que son, de Sur al Norte: El Algarve, El Alentejo, El Centro, La de Lisboa y La Región Norte. Todas suman un total de 18 distritos. Y como quiera que pretendemos cruzar Portugal de sur a norte, hemos de pasar por todas ellas y así el miercoles 23 estaremos en la capital del Algarve (Faro); el 24 cruzaremos la región del Alentejo, (Alen-tejo mas allá del río Tejo) aunque sin entrar en Évora, su capital,  para seguir hasta esa Lisboa, “antigua y señorial”, como reza la nostálgica canción. El  sábado 26 estaremos en Coimbra, la capital regional de la región Central donde pernoctaremos y el domingo 27 lo haremos en Oporto la capital de la región del Norte, célebre también por sus afamados vinos.

Por motivos de evidente economía doméstica el billete aéreo lo sacamos vía Sevilla para la ida y vía Santiago de Compostela para el regreso. De esa manera atravesaremos todo Portugal y podremos visitar además la gallega catedral compostelana que este año celebra también su jubileo. La Iglesia Plaza del ObradoiroCatólica declara como año Santo Jacobeo aquellos en los que el 25 de Julio coincida en domingo, lo cual sucede cada cinco, seis u once años. Enrique y yo, formando parte del grupo “pre-caminantes.com” entre los que estaban, además de nuestro invidente e incombustible amigo  Celo, el generoso Pedro, estuvimos allí el último año santo, el del 2004. En ese grupo estaban, entre otros dos buenos amigos: Isidro y Marcos,  fundadores de ese animoso grupo que este año repiten peregrinación jacobea con otros nuevos integrantes, esta vez haciendo un tradicional primer tramo que va de Roncesvalles a Burgos, del llamado camino Francés. Luego siguen en coche hasta Santiago y el día 30 esperamos abrazarlos tan pronto logremos contactar con ellos, en un abarrotado Santiago.

A mi me hacía ilusión estar allí en éste Año Santo del  2010, pues el próximo será el 2021 y con absoluta certeza, para esa fecha ya le habré dado el abrazo personalmente cara a cara, no por la espalda que debe tener llagada de tanto confianzudo abrazo, muchos quizás no deseados. Ganar el jubileo significa, para los cristianos, obtener la indulgencia plenaria solemne y universal que concede el Papa en ciertos tiempos y en ocasiones. De esta gracia se puede beneficiar la propia persona o se puede aplicar, a modo de sufragio, por aquellos difuntos que elijamos. Para ello no es necesario hacer el camino a pie desde un punto preciso (con frecuencia centenares de kilómetros), aunque de esta sacrificada manera parezca más merecida. Basta con visitar la catedral, rezar una oración y recibir los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía. A los peregrinos que, con sentido cristiano aunque solo sea en actitud de búsqueda, lleguen hasta la tumba de Santiago habiendo recorrido los 100 últimos kilómetros a pie o a caballo, o 200 si es en bicicleta, la catedral les da una certificación oficial, la llamada “Compostela” y en el caso de  que sean otros los motivos (turísticos, artísticos o deportivos), reciben también otro tipo de reconocimiento expedido por el ayuntamiento.

 

 

Valeriano Pérez

Fotografías: Enrique Vera

 

 

 

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