Martes, 07.02.2012

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Memorias de ojos rasgados. Parte 16: la familia imaginaria. Imprimir E-mail
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Sábado, 10 de Abril de 2010

Yangshuo de nocheEl capítulo de hoy es una despedida a nuestras vacaciones de las vacaciones en la ciudad de Yangshuo, que sin duda ha quedado en nuestro cuaderno de bitácora como un rincón del mundo al que merecería la pena regresar. Allí se consolidó además nuestro espíritu de viajeros aventureros y como decía Mahatma Gandhi que “Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia”, nos hicimos allí nuestra pequeña familia, que recuerdo con humor y cierta nostalgia en este listado.

 

 

LA FAMILIA DE YANGHSHUO

 

  1. El Dividí: un hombre que te planta un montón de DVD’s pirata en la cara cuando menos te lo esperas y te pregunta “¿dividí?”. Siempre te enseña los mismos: uno de Brüno y otro de Harry Potter, e insiste “the last, the last”, para que no te resistas.
  2. El Guaches: es un tipo que utiliza la misma técnica que el Dividí. Vas caminando por la calle y te planta en la cara dos relojes. No lo sé con certeza, pero creo que siempre llevaba los mismos.
  3. La chica del McDonalds: tiene que flipar al vernos allí al menos una vez al día. Intentamos que nos toque en otra fila, porque nos da hasta vergüenza pasar por allí, pero siempre nos acaba tocando la misma… ¿O es que son todas muy parecidas?
  4. La garra humana: es el chico joven que trabaja en la caja del supermercado que hay al lado del hotel. Tiene las uñas de los pulgares y los meñiques enormes. Por cierto, que sobre esta tienda –a la que le hacemos una buena caja todos los días aunque sólo sea comprando agua- hay que decir que tiene de todo y, si no lo tienen, deben de fabricarlo al momento, porque es increíble que un espacio reducido de tanto de sí.
  5. Hello María Jiménez: pertenece a la secta de las del gorrito que tan pronto te están vendiendo un paraguas como un paseo en bamboo boat. Pero lo que la hace especial es su tono de voz de española cañí, tirando al acento de algún barrio chungo de Andalucía. Yo siempre que la veo me la imagino en un puesto de mercadillo gritando “bamboo boat, bamboo boat… aquí está lo bueno…”.
  6. Gogo Gorrito: es el tipo que se pone a ¿bailar? en la entrada de un pub de la West Street para ¿animar? a la gente a pasar dentro. Se caracteriza por sus amaneramientos, su complejo de occidental y, cómo no, sus movimientos arrítmicos. Ah, y que no se me olvida, el gorrito a lo Frank Sinatra.
  7. Xilosé, no vengo: tiene un puestito en el mercado callejero y es el que se encarga de ponerla banda sonora a nuestras idas y venidas al hostal. El problema es que la banda sonora es siempre la misma: cuatro notas sueltas en uno de los xilófonos de su puesto. Pero el tipo lo intenta. Se pasa el día practicando. Es el más entretenido de todos los puestos callejeros.
  8. Bartolo, el que tenía una flauta: este pobre hombre está todas las noches a la entrada de la West Street tocando una flauta travesera y esperando a que alguien le compre alguna. Pero todo el mundo se le acerca –especialmente los viajeros “alternativos” y peludos- , le toca la flauta a Bartolo y después de babeársela intentando sacar las notas de una canción –super hippie, alternativa y peluda- se la devuelve y se marcha sin comprarle nada al pobre hombre.
  9. El freidor de mojones: es uno de los trabajos más ingratos que existe, al menos para un occidental que tenga que inhalar ese olor durante horas. Cuando empieza a oscurecer y los primeros puestos de comida se echan a la calle, cerca del río, este hombre saca su freidora ambulante y empieza a echar algo indefinido en el aceite hirviendo y requemado que tiene un olor semejante al de una caca frita, pero que los lugareños devoran con auténtico placer.

 

Celina Ranz Santana

 

 

 


 

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