| Nazca, las líneas indescifrables. |
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| El Cobertizo |
| Jueves, 11 de Febrero de 2010 |
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Científicos, arqueólogos y otros estudiosos de la zona no se ponen de acuerdo acerca del origen de estos extraños diseños que, vistos desde el aire, describen siluetas de animales y plantas pero que, desde la tierra, podrían incluso pasar inadvertidos. Y es que las Líneas de Nazca son un complejo entramado de figuras zoomorfas, fitomorfas y geométricas trazadas sobre la superficie del terreno que podrían haber llevar allí varios milenios, con la aparición de los primeros pobladores de la zona hace 10.000 años. Los primeros estudios de la zona fueron protagonizados por Toribio Mejía Xesspe, un arqueólogo que se desplazó hasta la zona allá por el 1.927 tras haber sido advertido de la existencia de unos extraños trazados en el suelo. El arqueólogo, que por entonces estaba realizando otras investigaciones, no pareció dedicarle demasiado tiempo al estudio de las líneas. Únicamente se dedicó a inspeccionar el terreno y a catalogar los diferentes trazados para saber la superficie total que abarcaban, ni más ni menos que un perímetro de 50 kilómetros de longitud y 15 de ancho. Las primeras conjeturas de Mejía Xesspe fueron que aquello se trataba de “seques” o caminos sagrados trazados por las culturas precolombinas. Estos primeros estudios de Mejía Xesspe despertaron el interés de otro investigador, el doctor Paul Kosok, que continúo con los trabajos de su colega advirtiendo que no se trataban únicamente de líneas dispuestas de manera casual sobre la superficie, sino que éstas describían algún tipo de diseño. Una ballena, un perro, un pelícano, un colibrí... Las Líneas de Nazca hacen referencia a una gran cantidad de animales y plantas, pero su interpretación es confusa. A parte de que no hay una datación exacta de su origen, tampoco se ha logrado determinar para qué fin estaban destinadas. Para Reiche las Líneas de Nazca son únicamente una obra testimonial que las culturas precolombinas de la zona quisieron plasmar en su territorio, reflejando la relación entre los hombres y los dioses o entre los hombres y la naturaleza. Otros estudiosos señalan que se trata de un enorme “horóscopo” o el escenario elegido por los aborígenes para la realización de rituales mágico-religiosos relacionados con la astronomía y diversos fenómenos celestes. Incluso se ha especulado acerca de la conexión entre estas líneas y el posible contacto con seres de otro planeta, aunque esta versión es fundamentalmente atribuida al escritor suizo Erich Anton Paul von Däniken -famoso por haber difundido varias teorías acerca de visitas extraterrestres en el pasado- y a la obra de ficción El Testamento Maya, de Steve Alten, que sitúa en el desierto de Nazca el lugar clave para descifrar las profecías de los mayas acerca del fin del mundo.
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