| La crisis entra en el túnel |
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| Economía |
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A pesar del repunte experimentado recientemente por los mercados bursátiles debido fundamentalmente a los datos macroeconómicos mejores de lo esperado en Estados Unidos, la OCDE señala que la economía mundial se contraerá en 2009 un 3% aproximadamente, y la española en particular un 4,2%; por ello es difícilmente comprensible la actitud pasiva de los políticos, ante la enorme crisis que padecemos, al considerar la política como enfrentamiento cuando más falta hace un gran consenso ante el incremento de personas desempleadas, decremento de producto interior bruto, incremento del déficit y sin alternativa visible alguna.
La crisis española tiene dos vertientes: la derivada de la crisis financiera internacional y la derivada de su estructura económica. La crisis financiera internacional ha repercutido en la reducción de créditos de las entidades financieras españolas, pero no en la mala gestión de las Cajas: enorme número de oficinas, gestión sometida a los partidos políticos y sindicatos.Si la crisis financiera internacional fuera la genérica de la crisis específica española, en cuanto estuviera resuelta gracias a la ingente cantidad de dinero público que ha absorbido, la crisis española estaría comenzando a solucionarse, pero esto no será posible debido a falta de visión estratégica de este gobierno y los anteriores.
La crisis financiera española se está intentando resolver con dinero público fundamentalmente procedente de la deuda. Así, además del Fondo de Adquisición de Activos Financieros, del Programa de Avales a la financiación de las entidades de crédito y del aumento del importe máximo garantizado por los Fondos de Garantía de Depósitos (de Bancos, Cajas y Cooperativas de Crédito), se crea el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), fundamentalmente para ayudar a las cajas, cuando existen mecanismos actuales suficientes para su ayuda y en caso contrario proceder a su absorción o liquidación. El FROB se dota inicialmente con 9
La crisis derivada de la estructura económica, se apoya en el sector inmobiliario y el turismo. El turismo débilmente sigue manteniéndose. No así el sector inmobiliario, su desarrollo espectacular permitió la absorción de mano de obra barata y con escasa calificación, lo que hizo que personal desempleado de Hispanoamérica y Europa del Este emigrara hacia nuestro país y permitiera que este sector alcanzara el 20% del PIB a costa de inundar costas y ciudades de viviendas. En esos momentos, los políticos con visión estratégica debieran haber pensado que una vez llegado a este tope no se podría construir más y una vez terminado este ciclo qué o cuales serian el sector o sectores sustitutivos del inmobiliario. No fue así y ahora con la quinta parte del motor de crecimiento varada no es posible pensar que el sector productivo restante sea capaz de sufragar los gastos que la economía del bienestar ha generado por lo que hay que acudir a la reducción de gastos, como mejor medida y al endeudamiento e incremento de impuestos, como peor medida.
El hecho de pensar que otras naciones de nuestro entorno vayan a salir más o menos pronto, como Francia o Alemania y esto tirará de nuestro desarrollo es cierto, pero solo en una pequeña parte. Las fábricas de automóviles alemanas o francesas si en su país terminan por acomodarse a la nueva situación, que duda cabe que tendrán implicaciones en el empleo de las fábricas instaladas en España, pero no será suficiente, es necesario entender que la crisis española, muy diferente del resto de las naciones europeas mucho más ricas y con tejido industrial más sólido que el nuestro, la tenemos que resolver solamente en España, por la diferente estructura económica de nuestro país, en nada parecida a la de otras naciones europeas. Hay que partir para ello de un postulado elemental: los gobiernos no crean empleo son los empresarios los que lo crean. Son los gobiernos los que dictan normas para que el lecho económico productivo de un país se desarrolle pero toca a los empresarios asumir sus riesgos. Por ello es necesario y urge en primer lugar una reflexión (“think tank”) de los pensadores económicos en definir que o cuales sectores pueden sustituir al sector inmobiliario. Conocido esto el gobierno debe ayudar a la instalación de este nuevo sector en general, mediante ayudas fiscales.
Ni el incremento de Fondos en el sector financiero, ni el aumento de gastos concluirá con el decremento de los millones de parados, que la OCDE señala en el 20% en los próximos años lo que se traducirá en cinco millones de parados. Se estima que el actual parque inmobiliario podrá ser vendido, si los precios se reducen, en cinco años. Este podría ser el plazo para poder tener en marcha el sector que lo sustituya. Esta crisis, por ahora, está en un túnel de al menos cinco años de largo.
José Manuel Adán Carmona
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