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Cultura
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Martes, 05 de Octubre de 2010 |
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Pedro Pablo Sánchez
Aquel fue un gran año: Miguel Indurain ganaba el Tour de Francia por segunda vez consecutiva. Se inauguraba la primera línea del AVE entre Madrid y Sevilla. La Exposición Universal conmemorativa del V Centenario del descubrimiento de América abría sus puertas en la Capital Hispalense. Mi ciudad natal, Barcelona, celebraba unas Olimpiadas que en su momento serían consideradas como las mejores de la historia y yo, con unos cuantos lustros menos, recorría por primera vez los Estados Unidos de costa a costa. No le podía pedir más a 1992.
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