| Piratas del Caribe: en mareas misteriosas |
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| Cinescopado |
| Domingo, 19 de Junio de 2011 |
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La cuarta entrega de la saga de piratas más famosa de los últimos años permite que aquellos rezagados que no han visto las tres películas anteriores puedan enrolarse en las aventuras de Jack Sparrow sin necesidad de conocer su pasado. La condición principal a la hora de ver una de las películas que conforman las cuatro entregas de Piratas del Caribe, es no esperar más de lo que se puede esperar de una superproducción de aventuras con el sello Disney. Entretenida, sí, pero con sus 'limitaciones'. No me parece que Piratas del Caribe: en mareas misteriosas sea la mejor de las cuatro películas que se han hecho hasta el momento -como siempre, se deja una puerta abierta a la posibilidad de que haya nuevas aventuras para seguir sacando tajada del estridente personaje de Jack Sparrow-. Desde luego, no es la más 'animada' de todas y he de reconocer que en algún momento cabeceé, un poco cansada del eterno viaje de los protagonistas hacia la misteriosa fuente de la eterna juventud. Tampoco le tengo demasiada simpatía a Penélope Cruz -o a su hermana Mónica, que le sirvió de doble en muchas de las escenas de la película ya que por entonces la actriz estaba esperando un hijo de Javier Bardem-. Así que uno de los pocos alicientes que me condujeron al cine en aquella tarde fue volver a ver a Jack Sparrow -Johnny Depp-, un pirata fuera de lo común que tal vez lograra sorprenderme durante las primeras tres entregas pero que en esta cuarta película deja de ser 'especial', a pesar de sus excentricidades. Y es que a pesar de que Gore Verbinski no dirige este último episodio de la saga -como hizo con los tres anteriores- Rob Marshal, el nuevo director -Nine, Chicago- no imprime nada de particular en esta entrega, salvo el distanciamiento con el resto de las películas en el sentido de que éstas encajaban como piezas de una macroestructura argumental y ahora se desvinculan de una cuarta parte que permite la entrada de nuevos personajes aunque mantiene la misma línea de aventuras. Probablemente lo mejor de Piratas del Caribe: en mareas misteriosas, además de su riqueza visual -trajes, paisajes, recreaciones, barcos pirata...- sea, una vez más, la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, capaz de dotar de 'alma' a muchas películas que, de no ser por su varita mágica, pierden parte importante de su personalidad.
Celina Ranz Santana |
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