Educación deberá indemnizar a un alumno tras sufrir un accidente

indemnizar a un alumno

Consejería de Educación, Las Palmas de Gran Canaria

El afectado es un menor de 13 años de edad que se fracturó el fémur en el gimnasio de su instituto en la capital grancanaria

La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha dictado sentencia tras juzgar los hechos acontecidos en noviembre de 2013 es un Instituto de Educación Secundaria de Las Palmas de Gran Canaria. La sentencia del Tribunal exige a la Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias el abono de 90.000 euros para indemnizar a un alumno por las heridas sufridas durante dicho incidente.

En el momento de los hechos, el afectado se encontraba en el gimnasio del instituto y los alumnos estaban siendo vigilados por la profesora de Música “en ausencia” del profesor de Educación Física. El menor saltó el ‘potro’ del gimnasio y, a pesar de que la Administración alegaba que “ningún alumno pidió permiso al profesor de guardia o al de Educación Física para utilizarlo”, se considera que ésta es responsable de lo sucedido.

Inicialmente, el Consejo Consultivo de Canarias determinó que no procedía indemnizar a un alumno en estas circunstancias

En este primer momento, la Sala entendió que no había, entendió, nexo causal entre el funcionamiento del servicio público y un accidente “que no se podía haber evitado”. Ante esta decisión, los padres presentaron un recurso alegando que asegurar a un alumno que ha sufrido daños en las instalaciones de un centro educativo es responsabilidad de la Administración, en tanto que dicha actividad debería haber estado supervisada por la persona responsable.

Tras analizar los hechos y el recurso presentado, el Tribunal Superior canario ha dictaminado que “La administración educativa no puede eludir su responsabilidad”, dice la Sala; “los alumnos estaban en el gimnasio de la escuela utilizando los aparatos, entre ellos, el potro, que normalmente, es notorio exige colocar una colchonetas alrededor para amortiguar las caídas”, enfatiza.

 

 

El Ilustrador

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