¿Miedo a los payasos?

John Wayne GacyEl entrañable vecino que se disfrazaba de payaso escondía en su sótano una treintena de cadáveres.

La historia de John Wayne Gacy es una de las más populares sobre asesinos en serie norteamericanos. Tanto es así que este personajes ha inspirado películas, novelas y series televisivas.

Sus crímenes se produjeron en la década de los 70, justo después de que Gacy abandonara la cárcel después de haber intentado abusar de un joven. Tenía por entonces 26 años, estaba casado y fruto de esa relación habían nacido dos hijos, si bien Gacy era un homosexual reprimido, tal como se constataría en el futuro.

Poco después de abandonar la cárcel -apenas estuvo 18 meses ya que mostró una conducta ejemplar y un total arrepentimiento por lo sucedido-, Gacy quiso dar un giro radical al concepto que se tenía de él para convertirse en un ciudadano ejemplar, al menos en apariencia. Se apuntó a todo tipo de asociaciones, organizó fiestas benéficas en su casa e incluso se disfrazaba del payaso ‘Pogo’ y visitaba a los niños en los hospitales de la zona. Consiguió así lavar su imagen e incluso se casó por segunda vez. De esta manera, había dejado el terreno preparado para desatar sus instintos asesinos sin levantar sospechas.

Entre 1971 y 1978, John Wayne Gacy asesinó a al menos 33 personas enterrando los cadáveres en el sótano de su casa. A Gacy le gustaba rodearse de jóvenes atractivos incluso en sus negocios, así que con la excusa de ofrecerles una oportunidad de trabajo en su empresa de construcción, contrataba a muchachos con los que, llegado el momento, poder satisfacer sus deseos sexuales. Varios de los jóvenes que pasaron no solo por su empresa sino por su cama acabarían enterrados en el sótano de su casa.

El problema es que Gacy empezó a actuar cada vez con mayor frecuencia, acudiendo a locales de encuentros homosexuales en los que sodomizaba a sus víctimas antes de estrangularlas. En el sótano no quedaba espacio para tantos cadáveres, así que Gacy empezó a deshacerse de los cuerpos arrojándolos al río Des Plaines, en Chicago. Además, las desapariciones de sus empleados y el ir y venir de jóvenes a su domicilio empezaba a hacer que las bromas del afable ‘Pogo’ ya no resultaran tan divertidas.

La investigación de una de las desapariciones denunciadas condujo a la policía hasta el domicilio de Gacy, poniéndose al descubierto su macabra afición. Fue encarcelado y en 1994 ejecutado mediante inyección letal. Sus últimas palabras fueron “Besadme el culo”.

Entre las pertenencias de Gacy se encontraron numerosos cuadros pintados por el mismo en los que aparecía representado el payaso ‘Poyo’: el disfraz bajo el que ocultaba sus atroces crímenes.

 

 

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