II Premio TuSantaCruz

Laudatio en honor al Profesor Dr. Wolfredo Wildpret con motivo de la concesión del Premio TuSantaCruz, edición 2013

Cuando el Presidente de la Asociación Cultural TuSantaCruz, D. Jesús Pedreira Calamita, me indicó –hace algún tiempo- que realizara una laudatio al Dr. D. Wolfredo Wildpret, con motivo de entregarle el II Premio TuSantaCruz, sentí una sensación extraña, un sentimiento difícil de explicar. Tenía ante mí un reto arduo, muy complejo, debía sintetizar en unas líneas una vida académica densa, una trayectoria personal apasionante, una forma de entender el medio ambiente, respetuosa, digna y coherente; loar una personalidad de gran prestigio por la que todos los que amamos la naturaleza y, más ampliamente, los que estamos interesados por la cultura en general, sentimos veneración, yo diría casi culto.  Y es que no es fácil desglosar la vida del profesor Wildpret (nuestro querido profesor) de la forma que a mí me gustaría hacerlo…minuciosa, con información detallada sobre su persona, rigurosamente plena de datos cronológicamente presentados. Aunque quisiera ser estrictamente protocolaria, no podría, enseguida vienen a mi mente recuerdos de aquellos momentos en los que al Maestro lo vemos cercano, sensible, familiar, humano…

Y entonces me retraigo en el tiempo y recuerdo sus clases en la Facultad de Biología, un centro casi incipiente por entonces (mejor no decir los años, si me permiten un pequeño atisbo de coquetería), que esbozaba el perfil de lo que se convertiría años más tarde, el núcleo potente donde se han formado generaciones de biólogos que acudíamos a aquellas clases (en mi caso eran vespertinas) y observábamos que el sol –tímido y respetuoso- pedía permiso para retirarse en el horizonte lagunero, porque iba a hablar el Maestro. Mientras, el viento, intentando abrirse camino entre la bruma constante, húmeda y baja, que golpeaba con vehemencia los amplios ventanales de las aulas, como la popular Aula 1, pedía con silbidos rítmicos que nos eran familiares, que le dejasen entrar. Nosotros, entonces, le escuchábamos con arrobo, atendíamos su voz profunda, docta, taxativa, observando con extrañeza –diríase admiración- aquellos gestos característicos de su mano mientras dibujaba en el aire con una sencilla tiza, entrelazada delicadamente entre sus dedos, hojas, raíces, flores y frutos de árboles majestuosos y añosos, que esperábamos aprender, más tarde en la laurisilva reconocer y finalmente en los exámenes defender. Y cerrando los ojos, retomode nuevo el recuerdo de aquellas clases, unas horas -nada cansinas- en las que él pergeñaba cómo apreciar de una forma especial…ciperáceas, cucurbitáceas, solanáceas o equináceas. Junto a su caminar tranquilo, descubrimos cañadas,a veces estando nevadas en tiempos de frío; también en estío, escuchando la brisa, era otra época, coincidirán conmigo …no teníamos prisa. Y poco a poco, nos enseñó a inhalar y descubrir delicados perfumes de romeros, salvias, oréganos o albahacas, tratar con mimo semillas, degustar frutos, diferenciar hongos, hablar de manera dulce de los sebadales, haciendo recapacitar a aquellos que no se sentían fascinados por la danza ritual al compás de la música de  corrientes oceánicas, que exhiben en los fondos marinos canarios, tan plenos de vida y que acogen generosos a los más desprotegidos de nuestros mares.

Con el tiempo y el avance de la Facultad de Biología se abrió una etapa nueva que condujo a creación de equipos de trabajo, que siempre tuvieron no solo el apoyo, también el aliento del Profesor que los  encumbró por su talento,  vigiló su camino, eran como sus hijos, y recompensó a la usanza de algunos Sabios de otrora y ahora que crean escuela, dejan huella, forman discípulos… Ellos, leales y agradecidos, nunca le abandonaron y a buen seguro que hoy están aquí (sí, sí, claro, están aquí) o donde sea preciso acompañar al Profesor

Hace algunos meses nos reunimos -una tarde- con una de sus hijas en un lugar emblemático, el Real Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife y ella  –casi a hurtadillas- nos contaba secretos que -aunque intuíamos- no nos atrevíamos a certificar, su pasión por la lectura (Borges, Camus…), su gusto por la música (clásica, violín; jazz…nos decía y sonreía divertida), su afición por el cine, sus viejos amigos ¿quizás antiguos alumnos?, también algún curioso entresijo. Y nosotros, exhaustos por una información tan rica y apasionante, volvíamos a dibujar su silueta de siempre, su perfil enhiesto, su caminar pausado, su voz característica…Y de nuevo recordamos el Premio Canarias, un galardón excelso, que a todos los que sentimos y amamos esta tierra nos llenó de orgullo y nos hizo emocionarnos, viviendo casi con lágrimas en los ojos su concesión. Un Premio a una vida de estudio, dedicación y protección del patrimonio natural. Rememoramos la fundación de la revista Vieraea, su paso por la Dirección del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife (ha puesto el listón muy alto, Señor), su colaboración con Universidades nacionales y extranjeras; Museos, Reales Academias, Gobierno de Canarias, Cabildos, Ayuntamientos, Sociedades e Instituciones Científicas de reconocido prestigio, Parques Nacionales, Instituciones diversas, Asociaciones (Amigos del Museo, Amigos de la Naturaleza…)

Por tanto, resumir una trayectoria profesional, brillante, densa y tan extraordinariamente fructífera, pudiera resultar un ejercicio de catalogación compleja y extensa. Pero no, no quiero que esto se convierta solo en un listado de  premios, menciones, doctorados, galardones, tribunales, libros, artículos, conferencias, congresos o viajes…, eso lo han hecho de manera magistral otros colegas que me han precedido, científicos que han alabado al Profesor, yo –humildemente- si ustedes me lo permiten, prefiero destacar su labor del día a día, del afecto de la gente de la calle (donde no solo es muy conocido, también es muy estimado)… Lo que opina Wildpret es ley… se oye decir por los rincones de la ciudad…y pedirle que nos acompañe, otra vez, algún sábado de estío, por el Santa Cruz de siempre, por las tranquilas Ramblas con ornato de tinajas, las calles silentes, jardines durmientes, rincones ignotos, plazoletas olvidadas, avenidas destacadas, ayudándonos a reconocer plantas, a cerrar los ojos y escuchar los pájaros, a convencer a indecisos, atraer a los que titubean, escuchar el susurro de la brisa que se escurre sigilosa desde la imponente cordillera de Anaga; el murmullo de la gente amable y dulce de la ciudad, a recorrer nuestros barrios, pasear junto a los barcos del Muelle escuchando el saludo ceremonioso de sus bocinas; en definitiva, a sentir en el alma nuestro patrimonio…

Ahora, aquí, esta noche, la Asociación de la que me siento orgullosa de formar parte, reverente, abierta, plural, ética y sin ánimo de lucro, en definitiva, un grupo de entusiastas de la cultura y el patrimonio de la ciudad de Santa Cruz y de Canarias en general, quiere agradecer al Maestro por recorrer a nuestro lado el García Sanabria, guiando e ilustrando el itinerario,mientras delicados nenúfares, extrañados por el honor de la visita, en los remansos de los estanques escondidos en las esquinas, esperan la noche para cerrar sus  flores flotantes y rendirle pleitesía, comohaciendo suyo el poema aquel que expresa en uno de sus fragmentos…

Oh decidme, riachuelos, barrancos, verdes parras,

ramas de nidos llenas, zarzales, grutas, bosques,

¿También para los otros haréis vuestros murmullos?

¿También para los otros diréis vuestras canciones?

¡Qué bien os comprendíamos! austeros, dulces, íntimos…

Nuestros ecos también a vuestra voz se abrían ¡

Sin turbar el misterio ¡prestábamos tan bien

oído a las palabras profundas que decías…!

Recientemente, consultando documentación sobre personajes relevantes de siglos pasados, en concreto en uno de los libros en referencia a un científico del XIX, leía…” Mostrábase modesto, calmo, audaz y perseverante. Filósofo, criticaba la futilidad de ciertas costumbres, las frivolidades. Su biografía muestra preocupación por la dignidad humana, el placer de descubrir la ciencia. Un triángulo cultura, arte y ciencia que estructura una personalidad de humanista…” y dibuja, en mi opinión, el perfil de sabios intemporales,como usted…permítame decirlo…

Gracias querido Profesor, en nombre de todos los que formamos TuSantaCruz, por anteponer la docencia a su descanso, la colaboración al ocio, la ayuda a la indiferencia, el buen hacer a la desidia, la constancia frente al abandono, la valentía a la sumisión, la generosidad al egoísmo, la cultura y el respeto frente al dolo; la entrega al individualismo, en definitiva, por enseñarnos una disciplina, pero sobre todo amor a nuestro entorno, a ser sensibles en un mundo que no queremos que cambie, porque anhelamos que nos siga envolviendo cada mañana con un nuevo despertar y, rogarle, que nos siga ayudando, trayectorias como la suya indican que vale la pena la andadura, caminar a su lado… una jornada de primavera, en horas matutinas, acariciados tibiamente por un sol complaciente que se camufla detrás de jacarandás y madreselvas, por los fragantes y tranquilos vericuetos del Parque…

Muchas gracias.

 

Fátima Hernández Martín

Directora del Museo de Ciencias Naturales del Cabildo de Tenerife y miembro de la Junta Directiva de TuSantaCruz

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