¿G 20, o veinte Gilip…?

Los radares se bloquean y no logran identificar la última transmisión. Pero no son manifestaciones extraterrestres desde el hiperespacio, son los líderes debatiendo desde la fosa de las Marianas.

Obama advierte que apenas quedan unas horas de oxígeno, pero los europeos no saben si hacer algo, o esperar a que las ventosidades de los peces les sirvan para respirar. A uno de ellos se le ocurre la brillante idea de transformar el gas emanado por el cardumen, pero otro, duda si los peces sufren ese tipo de pedorreo, y Merkel, por si acaso, dice que no.

“Lenta y tarde, más Europa siempre”, podría ser el lema de todas las cumbres.

Mientras tanto, en el mundo real…

Hay un grupo de Mineros encerrados por voluntad propia en una mina, en su desesperación por concientizar a otros, a alguien, de su reclamo. El resto, son prisioneros del atropello de nuestros dirigentes. Para el caso, hoy, todos somos Mineros. Este artículo es para dejar constancia de una lucha que excede ideologías y opiniones, porque se trata de la lucha por la vida, por la comida y la supervivencia física y moral. Palabra, esta última, que ha pasado de moda en la Democracia española.

No importa si estamos en Canarias o en la Península, como europea, como española y como ciudadana votante, no puedo aceptar la ceguera democrática de la que hace alarde el Presidente de la Nación y su Ministro de Industria. No puedo aceptar el cinismo del Ministro de Interior, intentando aleccionar a no se sabe quien, al decir que “con violencia no se llega a ninguna parte”. Uno de los mayores actos de violencia, es la violación del derecho humano a trabajar y vivir honestamente del trabajo. Eso defienden los Mineros ¿A quién defiende el Sr. Ministro?

Podemos discutir largamente porqué se subvencionan algunas actividades y se tira a matar a otras, a total capricho, y en el caso de los Mineros, violando acuerdos ya estipulados.

Podemos discutir largamente qué actividades son rentables y cuáles no, sin encontrar sentido al genocidio de las comarcas mineras, por caprichos políticos e intereses poco claros, como la fantasía de las renovables, que, son caras, muy caras, y también contaminan. Lo siento por los ecologistas, pero así es, y ustedes también lo saben.

¿Es rentable subvencionar a un pastor de ovejas en un municipio despoblado? No. Pues se hace. ¿El pastoreo tiene futuro? No. Pero las subvenciones existen. Es un ejemplo entre tantos de la falta de sentido y rigor en las decisiones acerca de dónde se recorta y dónde no.

Llevamos años escuchando que la minería de carbón en España no es rentable y debe reconvertirse el sector. Pues bien, háganlo, gobernantes, orienten a los mineros de profesión hacia otras actividades posibles en las comarcas mineras ¿saben cómo reconvertir un sector entero? No, no saben. A pesar del sobredimensionado sector público español, no existe en él gente capacitada para realizar orientaciones laborales reales y posibles. Para hacerlo deberían buscar profesionales en la empresa  privada, pagarles e invertir de todos modos. Es más fácil decir que no porque no, (porque no lo sé hacer ni tengo voluntad de buscar la forma), es la razón, así que, en vez de aceptar mi propia inoperancia como dirigente, cargo sobre la población, la misma que hizo posible que hoy tenga un despacho de Alcalde, Ministro o Presidente.

Desde Stalin a Hitler, pasando por nuestro triste “Caudillo”, los dictadores actúan igual: a aceptar y callar porque lo digo yo, es así porque sí. Hoy, son un poco más sutiles, porque claro, están esas incomodidades que como pueblo se supo conseguir: Constitución, Leyes, esas cosas que la gente común pretende. Y el problema es, que, al igual que los emperadores romanos,  muchos votados de ahora, se sienten superiores, y no hay Democracia posible cuando los gobernantes se sienten más que los gobernados. Claro que, a los mal nacidos y a los que llegan al poder a través de la mentira y la doble cara, no les importa la población, pero a fin de cuentas, sus puestos y privilegios dependen de nosotros, así que, no sólo tenemos el derecho, sino más que nunca, el deber de proteger nuestra Democracia expulsando a cualquier anti demócrata mediante un arma letal llamada VOTO. Quizá el Sr. Ministro de Interior y el de Industria, deberían pensar más en esos votos y no asustarse tanto de las piedras de los Mineros.

 

 

 

Eugenia Casta

www.alrojovivonoticias.blogspot.com

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