¿Es posible fotografiar el pasado?

Cámara fotográfica antiguaMarcello Pellegrino Ernetti no tenía ninguna duda al respecto. Este sacerdote benedictino que además ejercía de exorcista en el norte de Italia, inventó una máquina llamada ‘Cronovisor’ con la que aseguraba haber captado una imagen del rosto de Jesús mientras agonizaba en la cruz.

 

Si la energía ni se pierde ni se genera ni se destruye, sino que únicamente se transforma, tenía que existir una remota posibilidad de captar ondas sonoras y visuales en el tiempo, puesto que son energía y, por lo tanto, tienen las mismas propiedades que la materia.

Éste fue el planteamiento que llevó a a Pellegrino a plantearse el diseño de una máquina capaz de ‘fotografiar’ el pasado, recomponiendo ondas sonoras y lumínicas para reproducir un instante de la historia.

Y puesto que Pellegrino era un religioso de la orden Benedictina, su principal interés fue obtener una imagen de Jesús, algo que para muchos fue cierto, para otros una patraña y para la mayoría del mundo una incógnita. Porque desde que la noticia apareció publicada en la prensa italiana a principios de los años 70, poco se ha sabido acerca de este invento, de su veracidad y de la vida de Pellegrino, que falleció en 1994 sin dejar constancia de sus investigaciones -aunque se especulaba que el Vaticano estaba al corriente de toda esta historia-.

El que fuera más conocido como ‘Padre Ernetti’ que como Marcello Pellegrino, fue un hombre polifacético que durante sus 65 años de vida cultivó muchas disciplinas de las ciencias y las artes. Estos conocimientos los aplicó en sus investigaciones, en las que analizó con detenimiento aspectos como la física del sonido -era diplomado en piano y licenciado en Física cuántica- que le permitieron, entre otras cosas, realizar psicofonías en las que aseguraba haber captado la voz del difunto padre de su colaborador, el sacerdote Agostino Gemefli, con el que llevó a cabo muchas de sus primeras investigaciones en este campo.

A sus colegas sacerdotes y a las altas esferas del Vaticano, todos estos experimentos no le hacían demasiada gracia, entre otras cosas porque el Padre Ernetti ya había adquirido cierta fama en el norte de Italia, convirtiéndose en un exorcista de renombre y con ciertas influencias en la opinión pública. Pero en cuanto se dio a conocer el Cronovisor, las primeras opiniones iban en la dirección de que el invento de Pellegrino era un fraude.

Con todo, el sacerdote insistió en que, tras la muerte, el alma humana deja tras de sí una doble estela, visual y sonora, esto es, un rastro energético que podía reconstruirse si se aplicaban los procedimientos necesarios para ello. A ese proceso de transformación del alma en ondas electromagnéticas, Pellegrino le puso el nombre de ‘pneumafonía’, y sobre este proceso asentaría las bases de su invento.

A comienzos de la década de los 60, aprovechando su cátedra de prepolifonía, Pellegrino contactó con importantes expertos en la materia que compartían su interés por algo que ya había sido planteado por pitagóricos y aristotélicos: la transformación del sonido en imagen.

Otro religioso con amplios conocimientos en el ámbito de la Física, Luigi Borello, se interesó por la conclusiones de aquellos encuentros entre Pellegrino y el resto de científicos, y por las declaraciones en las que el Padre Ernetti aseguraba haber diseñado la máquina capaz de fotografiar el pasado. Borello logró reunirse con Pellegrino en Roma, después de que este hubiera hechos públicos sus descubrimientos, pero no creyó ni una palabra de lo que el Padre Ernetti contaba: según Borello, no existía una base científica sólida en lo planteado por Pellegrino que, para agravar la situación, siempre se mostró reacio a explicar con detalle el funcionamiento de su máquina, ni siquiera a enseñarla. La única prueba de su gran descubrimiento era una fotografía del rostro de Jesús agonizando en la cruz que meses más tarde fue identificada como la imagen del Cristo de un santuario de Perugia. Las investigaciones de Pellegrino quedaron desacreditadas, pero muchos consideraron que fue una maniobra del Vaticano para camuflar un descubrimiento que podría haber generado una crisis religiosa. Al menos, esa fue la defensa del propio Pellegrino.

Poco antes de morir, Pellegrino envió una carta a Borello insistiendo en la veracidad de sus investigaciones y de las pruebas presentadas. Borello siguió sin confiar en él, pero lo cierto es que durante muchos años la declaraciones del Padre Ernetti habían causado un gran revuelo en el ámbito religioso, así que decidió continuar con aquellos estudios para desarrollar un nuevo prototipo de Cronovisor similar al que supuestamente había usado Pellegrino para obtener la única prueba de que tal vez sus experimentos habían dado resultado.

Sin embargo, sigue habiendo un aspecto un tanto turbio en este asunto ya que, según la misiva enviada por Pellegrino a Borello, la fotografía fue tomada en 1953, diez años antes de que Pellegrino se reuniera con el equipo de científicos que le iba a ayudar a desarrollar la máquina. Esta fecha podría probar que la fotografía fue tomada antes de que fuera esculpida la talla de Cristo del Santuario de Perugia, pero se contradice con la puesta a punto del proyecto de Pellegrino. ¿Es posible que el Padre Ernetti hubiera esperado tanto tiempo para dar a conocer su gran secreto? Probablemente, nunca se sepa, porque Pellegrini se llevó a la tumba la supuesta promesa que le hizo al Papa Pío XII de no revelar jamás el secreto del Cronoscopio, que sin duda “cambiaría la concepción de la Historia de la Humanidad”.

 

 

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