‘El hombre que conocía el infinito’

el hombre que conocía el infinito

El hombre que conocía el infinito

La fe a través de las Matemáticas

Para el joven matemático indio Srinivasa Ramanujan no sólo el Universo se podía explicar a través de los números. También su misticismo. Esta confrontación entre ciencia y religión cimienta la historia que se narra en El hombre que conocía el infinito. Una película sobre la superación de prejuicios sociales, raciales y religiosos, pero sobre todo para la búsqueda de una respuesta capaz de justificar la banalidad de esos enfrentamientos.

La vida de Ramanujan en El hombre que conocía el infinito

La película está basada en la novela de Robert Kanigel acerca de la vida de Srinivasa Ramanujan, el matemático indio que con sus teorías de los números, las series y las fracciones continuas consiguió hacerse un hueco en la historia de las Matemáticas y, lo que resulta aún más complejo, encontró su lugar en una institución tan hermética y clasista como la Royal Society de Londres.

Al hacer un repaso de su vida el director, Matt Brown, presta especial atención a los detalles de tipo racial que en gran medida supusieron un obstáculo en el desarrollo de la carrera profesional de Ramanujan. Con todo, el círculo académico de la Universidad de Cambridge acabaría sucumbiendo a la genialidad del matemático y reconociendo sus grandes aportaciones a esta disciplina.

Más allá de sus aptitudes como matemático, Brown destaca otros aspectos de la personalidad de Ramanujan como su carácter obstinado y obsesivo o sus creencias religiosas, un factor tan determinante en el desarrollo de sus teorías que muchos de sus colegas eran incapaces de tomar en serio unos resultados científicos que al parecer procedían de aquella inspiración divina.

En este sentido destaca la relación paterno filial entre Ramanujan (Dev Patel: Slumdog Millionaire, El exótico hotel Marigold) y su mentor en Cambridge, el profesor G. H. Hardy (Jeremy Irons: Tren de noche a Lisboa, El ladrón de palabras) que encarna también la contraposición ente el ateísmo radical de uno y la fe ciega del otro. Dos formas de entender el mundo que están obligadas a entenderse si quieren hacer historia en el ámbito de las Matemáticas.

El hombre que conocía el infinito es una película interesante desde el punto de vista biográfico y probablemente represente un merecido homenaje a la figura de Ramanujan y a sus contribuciones al ámbito científico. Sin embargo, como película y como argumento es una historia que flojea bastante en cuanto a narrativa y dirección. Los personajes no brillan ni siquiera por su genialidad y no se produce apenas empatía entre estos y el espectador. Una película demasiado convencional y contenida para una historia que en ocasiones se pierde en la sensiblería y que probablemente fue mucho más extraordinaria de lo que se nos cuenta. O al menos de cómo se nos cuenta.

Celina Ranz Santana

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