Historias de un barco a la deriva

Mary CelesteEl 5 de diciembre de 1872, frente a las costas de Madeira, aparecía un bergantín goleta que durante diez días había estado navegando sin rumbo y sin tripulación: era el desaparecido Mary Celeste.

Apenas un mes ante, el 7 de noviembre de 1872, el Mary Celeste había zarpado del puerto de Nueva York con un cargamento de alcohol destinado a aumentar la graduación del vino que tenía que llegar a Génova. A bordo viajaban el capitán Benjamin S. Briggs, su esposa y su hija de dos años de edad, así como un tripulación compuesta por siete marineros.

Poco se sabe acerca de lo que le sucedió a las personas que viajaban en este barco. Según la última anotación que el capitán había realizado en la pizarra del puente de mando, el viaje había transcurrido con normalidad hasta que el 24 de noviembre, tras entrar en el archipiélago de las Azores, se encontraron con mal tiempo. El 25 de noviembre de 1872 Briggs realiza una última anotación según la cual su barco se encontraba al nordeste de la isla de Santa María. Nunca más se supo de él, ni de su familia ni de los marineros que viajaban en el barco.

Hacia las 15.00 horas del 5 de diciembre de 1872, es decir, 10 días después de la última anotación de Briggs, el capitán Morehouse divisa en la distancia un barco que navega lentamente, impulsado por una suave brisa del norte pero con las velas dispuestas de manera incorrecta, hecho que le resulta extraño.

Al acercarse a la embarcación, Morehouse -que capitaneaba un barco con dirección a Gibraltar- se percata de que se trata del Mary Celeste, el bergantín goleta de su viejo conocido el capitán Briggs. Alarmado por la extraña maniobra que estaba realizando el barco, decide aproximarse aún más para comprobar qué está sucediendo.

Tras abordarlo y corregir su dirección para evitar que ambas naves colisionaran, Morehouse y sus hombres inspeccionan el Mary Celeste y descubren con asombro que la nave se encuentra desierta y sin evidencias de que se haya producido un amotinamiento, una disputa o una grave tormenta. De hecho, todo parece estar en su sitio: ropa, comida, utensilios… incluso dinero del capitán y sus tripulantes. Únicamente se echa en falta la documentación del barco y un bote por el que supuestamente habrían ‘escapado’ los tripulantes, no se sabe de qué.

A partir de aquí, todo son teorías. Se dice que Morehouse y Briggs podrían haber estado compinchados para cobrar una indemnización por el rescate del barco, que fue conducido hasta Gibraltar, pero lo cierto es que Briggs y su tripulación desaparecieron y, además, de haber sido así, éste hubiera tenido que correr con parte de los gastos del rescate ya que un porcentaje de la embarcación era de su propiedad.

Se dice también que tal vez la tripulación se bebió el contenido de los barriles -algo extraño, porque era alcohol industrial, no para el consumo directo- y que en la borrachera asesinaron al capitán y su familia y se dieron a la fuga. Pero es poco probable, porque todo en el interior del barco estaba en orden y no había indicios de que se hubiera producido ninguna escena violenta. Por este mismo motivo tampoco es muy probable que el capitán y la tripulación abandonaran la nave ante el inminente hundimiento de la misma, ya que de haberse producido una tormenta lo suficientemente fuerte como para preocupar a Briggs acerca de la seguridad de su barco, éste hubiera presentado un aspecto mucho más castigado del que Morehouse se encontró.

Así que durante varias décadas todo fueron especulaciones acerca de lo que le sucedió al Mary Celeste. Incluso el mismísimo Sir Arthur Conan Doyle escribió al respecto en la prensa, haciéndose pasar por un tal J. Habakuk Jephson -presunto cocinero del barco- y relatando una historia apasionante sobre un supuesto secuestro de la nave que acabaría a la deriva después de intentar ser conducida hacia las costas africanas. Otras historias hablan de apariciones, de polizones sanguinarios y hasta de la mismísima presencia del Demonio, que habría acabado con la vida de todos los que viajaban a bordo excepto con la de Brigges que, tras escapar del barco a bordo del bote, vio como el Mary Celeste se alejaba capitaneado por aquella fuerza sobrenatural.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.