Hipnosis, la sugestión de la mente

Demostración de hipnosisTal y como hoy la conocemos hoy en día, la hipnosis es una técnica que aparece en Francia a mediados del siglo XIX y a la que puso nombre James Braid. Sin embargo, este tipo de trance basado en la sugestión, se usa desde hace miles de años.

Curanderos y sacerdotes utilizaban la técnica milenaria de la hipnosis en sus rituales de iniciación o con fines terapéuticos. Se sabe, por ejemplo, que en el Antiguo Egipto existían lugares sagrados de culto conocidos como Templos de Sueño en los que ‘soñadores’ experimentados ofrecían consejos a través de las visiones que alcanzaban. Para entender y trabajar esa capacidad de interpretación era necesario extraer de la memoria dichas visiones, para lo que se utilizaban técnicas muy similares a las de la hipnosis actual.

Sin embargo, este viaje más allá del cuerpo –o tal vez hacia el interior del mismo-, no comenzó a estudiarse hasta mediados del siglo XVIII, y el término ‘hipnosis’ no sería acuñado hasta prácticamente un siglo después.

Hacia el 1778 llega a Francia un joven médico austríaco, Franz Anton Mesmer, doctorado en Medicina y Filosofía. No tardó en adquirir fama al presentar una manera diferente de curar enfermedades a través de la sugestión de la mente, un procedimiento que aparece formulado en la Teoría del Magnetismo Animal. Según Mesmer, todos los seres vivos desprenden una energía –o magnetismo- que puede transmitirse entre cuerpos con aplicaciones terapéuticas.

Sin embargo, cuando las teorías de Mesmer llegan a oídos de la Academia de Medicina de Francia –decoradas con los supuestos ‘milagros’ conseguidos por el doctor-, los círculos médicos de la época no dudarían en desestimar estas teorías y las llamadas ‘curaciones mesméticas’.

Con todo, y al menos durante una buena temporada, Mesme consiguió desarrollar sus ideas en la consulta que montó en el Hotel Bouillon gracias a la ayuda económica de uno de sus pacientes. Las técnicas del doctor fueron derivando hacia aspectos un tanto ‘místicos’: en su consulta vestía con túnicas, utilizaba velas, una decoración misteriosa… Era parte de la sugestión a la que eran sometidos los ‘pacientes’, que pagaban una especie de suscripción para poder disfrutar de las sesiones curativas ofrecidas por Mesmer. Tal fue la fama adquirida por el doctor que se encargó una comisión de investigación para que analizara el alcance de sus descubrimientos. El informe final de aquellas investigaciones no dejaron en muy buen lugar a Mesmer que, acusado de charlatán y de promover prácticas inmorales en su consulta, prefirió abandonar el país antes de que las cosas se pusieran más feas.

Pero su teoría fue la precursora de futuros estudios que condujeron a la formulación de lo que actualmente conocemos como ‘Hipnosis’. Fue James Braid -un cirujano escocés-, en 1853, el primero en acuñar este término derivado del griego ‘hypnòs’, que significa ‘sueño’. Además, Braid estableció que “la fijación sostenida de la mirada, paraliza los centros nerviosos de los ojos y sus dependencias que alterando el equilibrio del sistema nervioso, produce el fenómeno”, definiendo la hipnosis a través del propio proceso que se utilizaba para alcanzar ese estado de ‘trance’ provocado por la sugestión de la mente.

Siguiendo estas líneas de investigación, en el último cuarto del siglo XIX se crea la “Escuela Psicológica de Nancy”, impulsada por los médicos Liébeault y Bernheim, pionera en el estudio de la hipnosis ya que hasta entonces se consideraba que ésta solo se podía aplicar a los enfermos de ‘histeria’, según la corriente defendida por la “Escuela neurofisiológica de París”, del doctor Charcot.

El interés por la hipnosis alcanzó su punto álgido en la última década del siglo XIX, llegándose a demostrar que a través de esta terapia era posible tratar todas aquellas patologías que tuvieran origen en un conflicto emocional o psíquico. Incluso Freud utilizaría esta técnica antes de dedicarse por completo al estudio del Psicoanálisis y tras declararse ‘un mal hipnotizador’.

Sin embargo, los hipnotizadores o hipnólogos –en el ámbito terapéutico-, no tienen ‘poderes’ o capacidades especiales para inducir el estado hipnótico, ya que se trata de técnicas que se pueden aprender como en cualquier otra disciplina. Pero no hay duda de que son procedimientos que siempre han despertado la curiosidad desde el punto de vista del misterio, sobre todo si se tiene en cuenta que a través de ellos se puede llegar a espacios de la mente que, en estado normal, resultan inaccesibles.
Estas técnicas cayeron en desuso en las primeras décadas del siglo XX pero repuntaron durante la Guerra Civil Española y posteriormente, con la Segunda Guerra Mundial, ya que la hipnosis fue utilizada como terapia en el tratamiento de la denominada “neurosis de la trinchera”. Ya a partir de la década de los 50, y en base a los resultados obtenidos, la hipnosis parece consolidar su posición como tratamiento terapéutico legítimo, a pesar de que la controversia acerca de estas técnicas se mantiene hasta la actualidad.

 

 

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