Hinterland aeronáutico

Aeropuerto

Carlos Castañosa

Aunque el concepto HINTERLAND está originalmente aplicado a la zona de influencia de un puerto marítimo, por correlación y en virtud del legado semántico que la Aviación heredó de la Marina, puede y debe aplicarse también al área influida por un aeropuerto.

Una región aeronáutica contiene la geografía  en la que se coordinan los intereses político-económicos de la zona en la que se asienta un aeropuerto, con la propia gestión aeroportuaria y los acuerdos comerciales con las compañías aéreas y tour operadores.

Etimológicamente, HINTERLAND alude a la “tierra posterior”. Es decir, la operación portuaria se rodea de un territorio que ve condicionada su morfología por la actividad comercial.

Si determinada región aeronáutica contiene un aeropuerto principal y otro u otros secundarios,  las zonas de influencia se solapan creando un entramado que requiere la coordinación funcional antes comentada.

Si a un especialista se le propusiese un diseño que asimilara la filosofía del HINTERLAND al ámbito aeronáutico, encontraría en el Archipiélago Canario el marco geoestratégico perfecto para ponerlo como ejemplo e irradiarlo hacia iniciativas de desarrollo  operativo en otras geografías ajenas.

La configuración de los cinco aeropuertos occidentales estaría centralizada en el Reina Sofía o en Los Rodeos, y los tres orientales, en Las Palmas. No significaría competencia entre ambas cabeceras, puesto que la coordinación y gestión en equipo conformaría un conjunto integral  que abarcaría  la totalidad de la Comunidad Autónoma Canaria. Un HINTERLAND aeronáutico CANARIO completo, autónomo y descentralizado, lo que daría sentido y forma a la pretendida  y deseable autonomía de nuestra Comunidad.

El planteamiento aquí expuesto, puede parecer simplista o utópico. Ciertamente, el proceso es de una complejidad  que asustaría al más avezado gestor responsable de ejecutarlo. No se nos oculta que las dificultades del paso a paso sólo serían salvables con el consenso firme y decidido de todas las fuerzas a implicarse en un proyecto limpio y transparente. Léase, Gobierno de Canarias, Cabildos, Ayuntamientos, Cámaras de Comercio, Sindicatos, inversores y cuantas organizaciones empresariales y económicas tuvieran que intervenir para formar un sólido equipo exento de vocaciones individuales. Todo ello, para salvar el escollo de una entidad tan desprestigiada y preocupante como la propia AENA, cuyos intereses se manifiestan sin recato excesivamente privados, según consta en informes recientemente publicados, en connivencia con el siniestro y penoso Ministerio de Fomento.

Sabemos que, ante nuestras reivindicaciones a voz en cuello, se nos seguirá toreando con prepotencia y un cierto desprecio centralista inaceptable para nuestra dignidad de Canarios y para la responsabilidad política de quienes son contratados en las urnas por los ciudadanos  como empleados del Pueblo. No como padres de la patria.

Conscientes de que el proceso que se propone no puede ejecutarse de un plumazo, debiera considerarse como un objetivo a medio plazo, lo menos lejano posible, estableciendo una estrategia adecuada a conquistar (éste es el término justo) paulatinamente la transferencia de la autogestión aeroportuaria en su TOTALIDAD. Es decir, el control absoluto sobre la gestión de nuestros ocho aeropuertos como una entidad única, y de los 27 conceptos por Tasas Aeroportuarias del conjunto sin excepción. (No mezclar las tasas de Navegación Aérea, que no afectarían al  HINTERLAND).

No podemos aceptar la limosna de reducir un par de tasas para dejarnos calladitos, sino que debemos rescatar como propios los suculentos beneficios que se generan aquí, pero no se quedan. El pregonado déficit actual de ENTE tiene su origen en la perversidad de una despótica gestión de monopolio… La impunidad del  “yo me lo guiso, yo me lo como” al amparo de Fomento.

Capítulo aparte merece la atención a los funcionarios y personal contratado de AENA y de sus múltiples ramificaciones, que se opondrán con énfasis a la privatización ante el riesgo de perder un supuesto estatus de privilegio. No tendrá por qué ser así. Se han privatizado, por ejemplo, compañías aéreas de bandera y no pasó nada. No obstante, siempre deberá prevalecer el bien común sobre intereses demasiado individuales.

¿Nos damos  cuenta de que dentro de unos años, cuando el HINTERLAND Canario sea un hecho, se podrá hasta crear una escuela de controladores propia?… Por no hablar de una central internacional de mantenimiento de aviones o cualesquiera otros centros de formación de todas las profesiones afectas a la Aviación… Pero esto será otro capítulo.

 

Carlos Castañosa

Ex-comandante de Iberia

 

 

 

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