Haga Patria: Mate una Madre

*Mujer, en paro, 40 años, víctima de violencia doméstica *por parte del marido, con denuncias y orden de alejamiento de por medio, dos hijos de 4 y 2 años a cargo, y un divorcio contencioso en trámite. Se va del domicilio conyugal y se establece lejos, en otra localidad, buscando lo que cualquier ser humano buscaría: una nueva oportunidad.

Jamás ha negado al padre la posibilidad de ver a los niños. Jamás ha recibido de él ningún tipo de ayuda económica para sacarles adelante en este largo año de trámites, soledad y desengaños.

*“El Estado español nunca deja desamparada a una mujer sola con dos niños pequeños”*, fueron las palabras de un trabajador social voluntarioso, que hace lo que puede, en medio de normas y leyes descarnadas y ridículas.

Y el Estado español, condicionado por su ideología machista y anacrónica, le concedió una paga provisoria de 426 euros al mes. Con ellos, esta madre hace frente a un alquiler, impuestos, comida y medicamentos. Se me olvidaba aclarar, que su hijo menor sufre de los bronquios, y necesita tratamiento constante. Nadie se pregunta cómo sobreviven ella y sus dos hijos, nadie tiene en cuenta los manoseados Derechos del Niño; nadie sabe cómo hace cuando se enferma. Nadie se imagina el terror que siente cada día con semejante peso a sus espaldas.

Ella escapó de las garras de uno de esos mal paridos, que solemos identificar como “maltratadores”, pero está atrapada en las garras del sistema, un sistema perverso que no funciona, a pesar de los panfletos coloreados, y los títulos rimbombantes identificando programas de  “Ayuda a la Mujer”. Profundamente dolida, ha reconocido saber porqué las mujeres no denuncian a sus agresores, o quitan las denuncias a último momento; sabe por qué vuelven a vivir con ellos a pesar del riesgo. Porque más allá de la espiral de violencia y de los amores enfermos, hay una verdad de absoluta desprotección emocional y económica, a la que se ve sometida la mujer madre sola en España. Ella misma, convencida de que ha obrado correctamente, siente que está siendo “castigada” por el sistema, castigada por haber hecho lo más valiente, lo que en su máxima contradicción, el propio sistema la animó a hacer.

 

Eugenia Casta

www.alrojovivonoticias.blogspot.com

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