Grises llenan de color la Moby Dick

GrisesLuisen Ramos

La banda vasca presenta No se alarme señora, soy soviético (2013) en la sala madrileña.

Aunque ya pudimos disfrutarlos recientemente, en el SOS 4.8 de Murcia, los conciertos individuales siempre guardan más canciones y la siguiente cita con ellos era la sala Moby Dick madrileña, que siempre resulta ideal para disfrutar de cualquier directo.

No ha pasado mucho desde que la banda se formó (2009), y tampoco desde su genial disco anterior (El hombre bolígrafo (2010)) pero los de Eñaut ya están de vuelta con sus 10 nuevas canciones.

Si en el anterior largo su música sonaba clara y guitarrera, ahora su estilo se acerca más al synth-pop y se han arropado más por la electrónica, pero la base bailable sigue siendo la misma. Otro elemento que perdura es el mensaje positivo de las canciones (al contrario que muchos grupos denominados también indies), que junto al ánimo de la sociedad actual, empuja aún más al disfrute de sus directos.

Los asistentes fueron poco a poco llenando la sala y donde en principio parecía que quedarían huecos, se llenó de auténticos seguidores que transformarían sus energías en bailes desde el primer acorde de Cactus, la primera en romper el hielo. Poco a poco la temperatura iba subiendo con Después de todo Asteroides y la fiebre gris cada vez contagiaba a más.

Las canciones de ambos discos suenan con la misma fuerza, se interpretan con las mismas ganas, y atraviesan las mentes. Seguirían sonando más temas como Todo irá bien, Despierto, Espacio y uno de los grandes momentos de la noche Plástico Eléctrico. En algún momento surgió algún problema técnico que hizo que el sonido se desmereciera ligeramente, pero la interpretación de cada tema de la banda, hacía que sólo fuera posible el disfrute colectivo.

Su último single Wendy sería la antesala al parón del concierto que llegaría con Daiquiri y se hicieron de rogar para pedirles un más que merecido bis. Para entonces, el contagio de esta fiebre era total, y todo culminó con Espíritu Libre y el temazo Parfait.

Con un gran aplauso y el público totalmente saciado, terminó uno de los mejores conciertos del año y uno de esos únicos en los que perduran en tu memoria mucho tiempo. Esperamos cruzarnos en su camino en algún otra ocasión, quién sabe si de festivales.

No hay vacuna para la fiebre gris

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Luisen Ramos

@luisen

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