‘Gloomy Sunday’, la canción más triste del mundo

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Un músico y un poeta, ambos de origen húngaro, unieron sus conocimientos y sensibilidad para componer esta canción que, según la leyenda negra, inspiró una oleada de suicidios antes de que las autoridades decidieran prohibirla. “La canción húngara del suicidio” llego a EEUU con el título Gloomy Sunday, y allí continuaron los extraños sucesos ligados a esa partitura.

 

Szomorú Vasárnap es el título original de esta canción húngara cuya partitura fue compuesta por Rezso Seress con letra de Laszlo Javor. Se dice que éste último se inspiró en la nota de despedida que había dejado escrita su novia antes de quitarse la vida y en la que únicamente se leía “triste domingo”. Sin embargo, no existe ninguna documentación que justifique que esto fue realmente así. Ni siquiera existen datos fiables acerca de los 17 suicidios que se produjeron aquel año en Hungría -exactamente en 1933, fecha en la que se compuso este tema- y que habrían inducido a las autoridades nacionales a prohibir aquella canción por ser una ‘canción maldita’.

Pero la leyenda negra atravesó el Atlántico y llegó a tierras estadounidense arrastrando esa supuesta maldición. Los norteamericanos crearon hasta 80 versiones de esa canción a la que llamaron Gloomy Sunday, y una de las más famosas fue la de Barry White -aunque también la han versionado Björk, Elvis Costello, Billie Holiday y Sinéad O’Connor, entre tantos otros-. El tema fue todo un éxito de ventas, pero la canción no tardó en engrosar su leyenda con nuevas víctimas -o tal vez, nuevas ‘supuestas’ víctimas-. Y es que en este caso ya se habla de un centenar de suicidas cuya muerte guardaba algún tipo de relación con dicha canción: o bien la estaban escuchando en el momento de su muerte o bien hacían alusión a ella en su nota de despedida o quizás existía algun tipo de obsesión que, casualmente, tenía algo que ver con el contenido de aquella partitura.

“La canción húngara del suicidio” fue también prohibida en EEUU, pero, una vez más, no existe ningún dato que pruebe este hecho.

Sin embargo, todos estos acontecimientos -reales, imaginarios o que modificaban ‘ligeramente’ la realidad- sirvieron para que, efectivamente, la Gloomy Sunday se convirtiera en un tema que dio mucho de qué hablar en su época. Con el paso del tiempo, el supuesto maleficio que se cernía sobre la canción fue perdiendo intensidad, pero volvería a repuntar a finales de la década de los 60. Y es que en 1968 Rezso Seress, el compositor de la música, se suicidaba en Budapest tirándose por una ventana.

En la última década películas como La caja Kovac o Gloomy Sunday han utilizado “la canción que incita al suicidio” como pieza principal del argumento. También aparece en la banda sonora de La lista de Schindler y hasta en un capítulo de Los Simpson dedicado al día de Halloween. De momento, “la canción más triste del mundo” sigue sonando. Y no parece que haya ocurrido nada extraño…

 

 

 

 


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