George Sand, la dama del disfraz

George Sand“Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado”

Ataviada con atuendo masculino, Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa de Dudevant, recorría las calles del París de mediados del siglo XIX accediendo a todos aquellos lugares que, ni por su condición social ni por el hecho de ser mujer, hubiera podido acceder.

Si su creación literaria fue prolífica, en lo personal, George Sand –pseudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin-, nos dejó una de las biografías más interesantes de las escritoras de la época. Nacida y criada en los ambientes aristocráticos de la Francia de 1820, George Sand destacó desde muy joven por su carácter e ideas poco convencionales para una señorita de la época.

Se casó muy joven con el barón de Dudevant con el que además tuvo dos hijos. Pero no tardó en abandonar la vida estrictamente planificada de las baronesas de la época y terminó divorciándose de su esposo para dar un vuelco a su existencia.

Su carrera literaria comenzó con la publicación de la novela Rose y Blanche, en colaboración con su amante Jules Sand, del que tomaría prestado el apellido para construirse el pseudónimo de George Sand. A partir de entonces, la escritora decide vestir habitualmente con ropa de hombre –se dice que únicamente utilizaba trajes de mujer para reuniones sociales destacadas-. El hecho de vestir con ropa masculina no es más que una excentricidad que realmente tiene importancia en tanto que refleja de alguna manera el pensamiento liberal de George que, llevado a los extremos, le hizo perder gran parte de los privilegios que había adquirido como baronesa.

Sin embargo, la pérdida de esos privilegios y el haberse forjado una mala reputación en lo que se refería a su libertinaje sexual, le propiciaron, por otro lado, grandes experiencias a nivel personal. George Sand, vestida de hombre y haciéndose pasar por tal, tuvo acceso a numerosos círculos sociales a los que por su condición social y sexual no habría podido acceder de ninguna otra manera. No hay duda de que estas experiencias le sirvieron también para experimentar en el plano literario, donde su trayectoria es destacada tanto por la cantidad de obras publicadas como por los géneros abordados: novela, teatro, poesía, relatos o libros de memorias.

Ya fuera de los círculos aristocráticos, de los que fue rechazada por su conducta –fuertemente arraigada a ideales sociales y humanitarios-, participó activamente en la revolución francesa de 1848 que dio paso a la II República, e incluso escribió la primera novela francesa protagonizada por un obrero –Le Compagnon du tour de France-.

Sentimentalmente se la ha relacionado con importantes personalidades de la cultura de la época, tales como los escritores Alfred de Musset, Heinrich Heine, Balzac, Víctor Hugo, Julio Verne y Flaubert, el pintor Delacroix, o los compositores Liszt y Chopin, con quien pasó un invierno en la isla de Mallorca –experiencia que luego recogería en uno de sus libros de memorias-.

A los 71 años de edad y después de una vida intensa en la que siempre fue fiel a sus ideales, George Sand –nombre con el que ha pasado a la historia-, fallecía en su casa de Nohant como consecuencia de un cáncer gástrico. Allí fue enterrada, a la espera de que sus restos sean trasladados al Panteón de París, tal como se sugirió en el año 2004.

 

 

 

 

 

 

 

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