Fraude millonario a las arcas de la Seguridad Social

Eventos de miles de euros y jornadas laborales de hasta 14 horas en una red empresarial opaca que supuso un fraude de 5,5 millones de euros a las arcas de la Seguridad Social

Forman parte de esta red de fraude a las arcas de la Seguridad Social empresas pertenecientes al sector textil, la asesoría, las comunicaciones, la hostelería, las actividades deportivas, la inversión y la restauración, entre otros. Gracias al trabajo iniciado por la Policía Nacional hace casi un año se ha conseguido destapar una red de fraude al Organismo Público cuyas deudas ascienden a más de 5,5 millones de euros.

Los 34 responsables han resultado ser principalmente los administradores de las empresas, pero también sus testaferros, algunos trabajadores que figuraban en connivencia así como familiares de los primeros. Se les imputan delitos como fraude de cotizaciones, frustración a la ejecución, fraude de prestaciones, falsedad documental, estafa, contra el derecho de los trabajadores y malversación.

La red de fraude a las arcas de la Seguridad Social actuaba a través de testaferros y empresas mercantiles pantalla

Las empresas se aprovechaban de los seguros sociales de sus trabajadores, que no eran abonados a las arcas de la Seguridad Social y creaban sucesiones empresariales opacas y mercantiles pantalla con las que ocultar los beneficios obtenidos y el patrimonio de las sociedades investigadas.

Los pagos se realizaban en metálico, incluso el de las nóminas de los trabajadores, para evitar que los beneficios de estas empresas quedaran reflejados en su contabilidad y así evadir el pago de una deuda contraída por una sociedad anterior y que ascendía a 326.166,97 €.

La empresa organizaba eventos multitudinarios con más de 600 asistentes, pero siempre se cubría las espaldas informando de que el terminal TPV se encontraba estropeado y obligando a realizar las transacciones con dinero en efectivo. Por otro lado, no era raro que el personal que se contrataba trabajase 60 horas a la semana, ni que en los días que había eventos las jornadas se convirtieran en verdaderos maratones de 13 o 14 horas que no eran compensadas, o que hubiera trabajadores sin alta en la Seguridad Social.

 

El Ilustrador

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