‘Foxcatcher’

'Foxcatcher'

La obsesión de ser para otros.

No es que la película no tenga un tema interesante, ni que los actores no estén muy bien mimetizados con sus personajes o que la trama no mantenga al espectador con la intriga de qué es lo que siempre está a punto de suceder. El problema es que -y habrá quien me crucifique por ello- Foxcatcher es una película terriblemente aburrida-

Sus nominaciones a los Oscar y las alabanzas que ha recibido durante las últimas semanas probablemente hayan generado un clima de expectación muy superior a lo que la película realmente tiene que ofrecer. Una historia un tanto oscura -y no solo porque Steve Carrell haya dejado de poner cara de payaso para poner cara de acelga durante 134 minutos- basada en las obsesiones de dos personajes que, aunque con diferente suerte en la vida, siempre se han visto obligados a justificarse ante los demás, con éxitos reales o ficticios.

Por un lado el multimillonario John du Pont -Steve Carrell, Virgen a los 40, Pequeña Miss Sunshine– y su retorcido concepto de las relaciones humanas. A pesar de su extenso imperio, su sorprendente mansión y la posibilidad de hacer que todo el mundo haga lo que él diga -el dinero tiene ese poder- no podría decirse que Du Pont es un tipo feliz, a pesar de haber hecho lo que le ha dado la gana toda su vida. Tampoco es un personaje triste. Es solo una persona oscura, atormentada por el profundo sentimiento de odio que le profesa a su madre. Un sociópata con chándal obsesionado con la victoria y con la pureza de América.

Por otro lado, Mark Schultz -Channin Tatum, Asalto al poder, Todos los días de mi vida– luchador olímpico, medallista de oro y empanado como él solo. Cuando Du Pont le ofrece formar un equipo para los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Schultz está convencido de que es la gran oportunidad de su vida de demostrar al mundo y a su hermano –Mark Ruffalo, Amor sin control, Begin again– que no es ningún fracasado. Schultz encontrará en Du Pont una figura paternal a la que aferrarse, pero no tardará en descubrir que todo tiene un coste.

Bennett MillerMoney Ball, Truman Capote– vuelve a las películas basadas en hechos reales con un drama ‘grecorromano’ -la expresión le viene al pelo- que será cualquier cosa maravillosa en opinión de los críticos, pero no será nunca una película entretenida.

 

 

Celina Ranz Santana

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