“Formamos a nuestros profesionales en valores de la hospitalidad”

Candelaria GonzálezCandelaria González es actualmente la directora de Enfermería del Hospital San Juan de Dios de Tenerife, donde ha desarrollado toda su trayectoria profesional. Su andadura en el campo de la salud comenzó en este Hospital como auxiliar de Enfermería. Desde el principio supo que quería dedicarse al cuidado de las personas y nunca dudó de que quería formar parte de la Orden de San Juan de Dios.

– ¿Cómo empezó y cuál ha sido su experiencia como enfermera en el Hospital San Juan de Dios?

– Mi carrera profesional en el campo de la salud comenzó en el año 89 cuando en el Hospital San Juan de Dios de Tenerife me inicié en el ámbito de la sanidad desde la base, como auxiliar de enfermería. Desde el principio tuve claro que era al cuidado de las personas a lo que quería dedicarme. Esa motivación personal junto al apoyo recibido, tanto de los hermanos como  de mis compañeros de San Juan de Dios, me permitieron  continuar los estudios a la par que mi trabajo hasta obtener la Diplomatura de Enfermería. Cuando finalicé la carrera, mientras mis compañeros de promoción comentaban sus dudas sobre cuál de las distintas ofertas de trabajo aceptar, yo nunca lo dudé. La filosofía de la Orden Juandediana me cautivó desde el principio y, tras el contacto con otras organizaciones sanitarias durante mi periodo de formación como enfermera, sólo logré ratificar mis sentimientos por el concepto de cuidar que desde sus inicios tiene la Orden.

 

– Pero usted también ha ido adquiriendo experiencia y sucesivas responsabilidades en el campo de la gestión, ¿no es así?

– Efectivamente, inicialmente comencé como enfermera de base, tanto en el área Médica como Quirúrgica, a  lo que posteriormente siguió otra etapa donde comencé a participar en la gestión, como mando intermedio, formando parte del Equipo de Coordinación de la Dirección de Enfermería, rotando en la supervisión por distintas áreas del Hospital  (quirúrgicas, médicas y consultas), etapa que duró hasta el año 2006. A partir de entonces comencé a desarrollar funciones relacionadas con la calidad y formación, un trabajo totalmente diferente pero que, durante mis dos años de dedicación, me resultó atractivo y enriquecedor, pues siguiendo la línea de la calidad también aportó un área de mejora a mi visión personal de entender la profesión y el campo de la salud. En todo momento, además de desarrollar funciones asistenciales y de gestión, siempre me he mantenido vinculada a la docencia, colaborando en principio con el departamento de Enfermería y, posteriormente, como profesora asociada de la Universidad de La Laguna, puesto que sigo desempeñando en la actualidad. En octubre del 2008 pasé a formar parte del Comité de Dirección del Hospital como directora de la División de Enfermería, lo que implica la máxima responsabilidad tanto con el Centro como con todos los trabajadores adscritos a mi División. Considero que mi trayectoria en este cargo es aún muy corta y cada día  me brinda la oportunidad de aprender cosas nuevas.

 

– ¿Cuáles son sus competencias como directora de Enfermería?

– En general me dedico a planificar, organizar, dirigir, supervisar, coordinar y evaluar el funcionamiento de las actividades de Enfermería, así como de las áreas de actividad que se adscriban a mi División (Farmacia, Laboratorio, Radiología, Rehabilitación, etcétera). Pero si tuviera que destacar algunas, diría que proponer la selección y planificar la formación y promoción del personal de enfermería adscrito a mi División, y promocionar y evaluar la calidad de las actividades asistenciales, docentes e investigadoras desarrolladas por dicho personal.

 

– Para alcanzar estos objetivos, ¿la enfermería de la Orden de San Juan de Dios recibe algún tipo de formación complementaria?

– La Orden tiene estructurada la formación de sus profesionales en cuanto a la adquisición de conocimientos sobre la Historia, Filosofía y Carisma de la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios, lo cual resulta fundamental para la adhesión de los mismos a  nuestra cultura de cuidados Juandediana. Nuestra central  en Sevilla  dispone de un Plan de Formación  para la Provincia Bética, extensible a todos los profesionales de la Orden, dentro del cual se encuentra el Programa de Formación en  Valores de la Hospitalidad. Estas acciones formativas tienen como objetivo transmitir a los trabajadores las fuentes y elementos esenciales de nuestra identidad y estilo institucional. La transmisión de la vivencia de la Orden a sus profesionales, no como mera suma de personas, sino como patrón cultural de sensibilidades, experiencias y reflexiones compartidas, contribuye enormemente al desarrollo del sentido de pertenencia de nuestros trabajadores y, por lo tanto, a su nivel de implicación, hechos que aportan un  valor añadido al trabajo individual.

 

– ¿Cómo se realiza la incorporación de un nuevo profesional de  enfermería en el Centro?

– El proceso podríamos decir que se inicia desde el momento en que se realiza la entrevista de trabajo, durante la cual se le comunica al candidato el perfil del profesional que busca la Orden y se le transmite la Cultura y Filosofía de Cuidados Juandediana. Tras la selección del profesional de enfermería y su compromiso de asumir nuestra Filosofía de Cuidados, se establece un calendario dentro de su plan de trabajo  donde se contemplan una media de 21 horas de lo que denominamos proceso de acogida del nuevo profesional en el Hospital. Dichas horas están incluidas dentro de su cómputo horario mensual, pero no se le asignará el cuidado de ningún paciente, se centrará exclusivamente en la adquisición de conocimientos relacionados con el entorno del Hospital, su funcionamiento, las aplicaciones informáticas y, por supuesto, se le presentará a la plantilla de profesionales del centro hospitalario con los que ha de relacionarse en su quehacer diario. Es importante resaltar que, desde el primer día de acogida, el profesional de nueva incorporación dispone de una coordinadora del Equipo de Enfermería en calidad de tutora y, por lo tanto, responsable de ella durante las dos semanas que dura el proceso. De esta manera garantizamos que, cuando la nueva enfermera asume el cuidado directo de los pacientes, dispone de la información y conocimientos del Hospital que le permitan desarrollar sus competencias con mayor nivel de seguridad y calidad, además de ayudarle  a reducir el nivel de estrés y ansiedad que suponen los primeros días de trabajo en un entorno desconocido. Transcurridos 15 días, la tutora se reúne con el profesional y realizan conjuntamente una evaluación del grado de adaptación, y se hace hincapié en aquellos  aspectos en los que se considera que aún no ha logrado el nivel óptimo y se les refuerza aquellos otros en los que sí lo ha hecho. Todo el proceso queda registrado y firmado en el plan de acogida del profesional en cuestión, el cual pasa a formar parte de su expediente en el Hospital.

 

– Antes nos dijo que desde el principio le cautivó la filosofía de la Orden de San Juan de Dios, ¿podría explicarnos algo más sobre las diferencias en la asistencia a los enfermos en su Hospital?

– La enfermería propuesta por San Juan de Dios desde sus orígenes fue mucho más que la mera prestación de cuidados físicos. San Juan de Dios es considerado un gestor sanitario comprometido con el humanismo, quien sintió la necesidad de implementar una filosofía humanística, antropológica y ética a la asistencia de enfermería que fuese coherente con el individuo y la colectividad. La estructura moral y la realidad ética de la acción Juandediana se fundamentó en tres niveles: el sociológico, que centraba al hombre en sus circunstancias y necesidades; el jurídico, que consistía en modificar las normas inhumanas y crueles aplicadas antiguamente a los enfermos mentales; y el trascendente, que asumió el concepto de la integralidad del ser humano con necesidades de cuidados bio-psico-socio-espirituales, con lo que se consideraba la diversidad de factores culturales. Por esa razón, el Hospital de San Juan de Dios era casa general para los enfermos y gentes de todas las clases, siempre a favor de la defensa  de los valores humanos. Es por ello que nuestra filosofía se fundamenta en la acogida y centralidad en el binomio paciente/familia desde una visión antropológica, que valora y defiende la dignidad de toda persona, sus derechos y deberes, y favorece todas sus potencialidades. La práctica de la hospitalidad, gran herencia de Juan de Dios y que los hermanos, junto a sus colaboradores-trabajadores, implica cercanía, amabilidad, sensibilidad, actitud de escucha, honestidad, positividad y por supuesto respeto, componentes todos ellos de lo que nosotros entendemos por nuestra forma de tratar al ser humano.

 

Las enfermeras representan casi el 35% de la plantilla del centro

 

– ¿Actualmente cuántas enfermeras forman la plantilla de Enfermería del Hospital?

– La plantilla formada por las distintas categorías de profesionales adscritos a la División de Enfermería está integrada por unos 200 trabajadores, las enfermeras representan aproximadamente un 35 por ciento de dicha plantilla, mientras que los auxiliares de enfermería, los técnicos, fisioterapeutas y terapeuta ocupacional constituyen el 65 por ciento restante. Todos y cada uno de estos profesionales son componentes claves que desarrollan su labor para que la División de Enfermería logre sus objetivos en cuanto a garantías de cuidados.

 

– ¿Podría indicar cuáles han sido los principales cambios que ha experimentado la profesión en estos últimos años?

– Los cambios ocurridos en la Enfermería en España en las últimas décadas, desde mi punto de vista, han sucedido de forma paulatina, lo que ha favorecido que tanto la sociedad como los propios profesionales no hayamos sido totalmente conscientes de ellos. La Diplomatura, Especialidades, Titulación de Grado, posibilidad de Doctorado, prescripción enfermera… son cambios que se han ido produciendo paulatinamente y que nos permite mirar con gran ilusión lo que el futuro puede traer a nuestra profesión. La enfermería busca una autonomía en el cuerpo de las disciplinas sanitarias, pero ello no debe entenderse como autosuficiencia. Históricamente, la enfermería se ha desarrollado con un alto nivel de dependencia del saber y del poder médico. Sin embargo, desde la  década de los 70 se ha tomado consciencia del papel autónomo que debe ejercer la enfermería en el área de la salud, aunque ello en la práctica continúe generando cierta polémica. Personalmente, creo que uno de los grandes desafíos futuros del marco sanitario es la búsqueda y cimentación del diálogo entre las distintas disciplinas sanitarias, como herramienta de trabajo básica dentro de un Modelo Asistencial Interdisciplinar. En este sentido, la enfermería debe superar sus  complejos históricos  y adentrarse,  de lleno, en el diálogo interdisciplinar.

 

– ¿Cómo es ese modelo asistencial interdisciplinar del que habla?

– En la esfera de la salud, el centro de atención debe ser la persona enferma, teniendo este Modelo Asistencial como finalidad la personalización y mejora constante de la asistencia al enfermo. Para alcanzar esto, no basta con la simple coordinación entre las distintas disciplinas que intervienen en el proceso de salud del paciente (médicos de diferentes especialidades, enfermeras, fisioterapeutas, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, psicólogos…). Se requiere mucho más, y me refiero a la interacción de los distintos agentes sanitarios  a través de la toma de decisiones compartida, cuyo único fin sea garantizar la cobertura de todas las necesidades de salud que presente el enfermo. En ello se fundamenta el Modelo Asistencial que forma parte del Plan Estratégico de la Provincia Bética de la Orden de San Juan de Dios, y se contempla así como nuestro futuro deseado.

 

– Según su experiencia, ¿hay algún problema con el que de forma asidua tengan que lidiar los enfermeros a la hora de llevar a cabo su trabajo?

– Bueno, yo más que problema lo llamaría la realidad del día a día de la labor de la enfermera. Verás, nuestra profesión es una profesión de servicio, donde la enfermera debe desarrollar competencias en el ser, en el saber y por supuesto en el hacer para ocuparse  del cuidado holístico de las personas que tiene a su cargo. Esto que se dice tan fácilmente implica mucho trabajo y una gran dedicación, lo que nos lleva  en general a que las enfermeras nos quejemos de la falta de tiempo para llevar a cabo los planes de cuidados integrales de los pacientes que tenemos asignados. Mejorar la ratio enfermera-paciente parece la solución pero, como casi todo en la vida, la solución evidente no siempre es posible o sólo lo es parcialmente. Evidentemente, la mejora de la dotación de recursos humanos es y será siempre un trabajo de la Dirección, pero como también lo son el diseñar, implantar y evaluar otras medidas que favorezcan la optimización del tiempo y la gestión de los cuidados en las unidades de enfermería.

 

 

 

 

 

 

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