Flores y dulces en la frontera

José Manuel Adán

La llegada masiva de inmigrantes magrebíes y de todos los países del sur del desierto del Sahara realmente induce a serias reflexiones del porqué de ese éxodo.

Que los mandatarios de los países con mayor potencial económico no hayan podido llegar a una solución en tantos años demuestra que el problema es muy complejo y de muy difícil solución. Por una parte, los habitantes de esos países no han sido educados para poder tener una vida digna que ellos mismos fueran capaces de producir. Y no se trata ciertamente del “primun vivere deinde philosophari”.Los países ricos han extraído y siguen extrayendo materias primas necesarias para el desarrollo del primer mundo, pero con ello también ayudan a esos países que de otra forma serían aún mucho más pobres. La paradoja es que existen países sin cantidades apreciables de materias primas que están en la misma miseria que los más ricos del África negra. Ni siquiera la República Sudafricana se  libra de esa miseria. Una de las causas es la inestabilidad interna de esos países con la cantidad de etnias y tribus en luchas fratricidas continuas y que están alimentadas por intereses estratégicos de gran número de países árabes y no árabes, occidentales y no occidentales, orientales y no orientales.

La educación debe ser siempre el nudo gordiano del desarrollo de esos países paupérrimos. La cuestión ahora es que los ciudadanos no ven una sola luz y desesperados huyen a Europa, prefieren manosear las papeleras, los contenedores de basura o pedir a la puerta de los supermercados antes que buscar trabajo en su país. Pero en Europa están condenados a eso porque sin estudios, sin idioma son la parte más débil de la sociedad europea  y a ella llegan a raudales  con riesgo de su vida y una de las puertas más débiles para poder contener esta llegada masiva que se anuncia por decenas o centenares de miles es Ceuta y la otra Melilla. También es conocido el nivel permisivo de nuestras autoridades y la firmeza de nuestra Justicia, con lo que el efecto llamada con los prolegómenos del anterior gobierno socialista (el de “la tierra solo es del viento”) construyen el ideario que les hace volar.

En España, la ley de Inmigración no es escudo suficiente al estar pensada para personas que van llegando poco a poco al país con identificación o pidiendo ayuda por motivos políticos, para lo que en primer lugar se les acoge, se les identifica, se pone un abogado  a su servicio y después de mucho tiempo se dicta una sentencia y se les devuelve o no  a su país de origen. Este procedimiento largo no puede servir para quienes asaltan por la fuerza las fronteras. ¿Algún país permitiría que por ejemplo en un aeropuerto alguien violentamente intentara entrar en el país y no fuera detenido por la fuerza? Estados Unidos permite el uso de armas cuando se violenta un domicilio aunque el violador del domicilio vaya desarmado, en Europa se tiende más a la proporcionalidad del “armamento” del violador. Mutatis mutandi , el domicilio público de todos los españoles debe ser defendido por la Policía la Guardia Civil  y en último lugar por el Ejército, ya que aunque los inmigrantes vengan desarmados, las avalancha de ochocientas personas contra una valla  qué duda cabe que son peligrosas.

Además de la Ley de Inmigración existe un Acuerdo entre el Reino de España y el de Marruecos firmado  el 13 de Febrero de 1992 por los entonces ministro de Interior J.L. Corcuera y de Interior y de Información Driss Basri, provisional hasta veinte años después,  debido al tiempo necesario para el cumplimiento de los requisitos constitucionales para su ratificación y que se publicó el 21 de Octubre de 2012.  Este Acuerdo permite la readmisión a petición formal de las autoridades fronterizas del Estado requirente de los nacionales de países terceros que hubieran entrado ilegalmente en su territorio procedente del Estado requerido. Para su readmisión se presentará una solicitud en los diez días posteriores a la entrada ilegal con los datos disponibles y además correrán a cargo del Estado requirente los gastos de transporte hasta la entrada en el Estado requerido de las personas cuya readmisión se solicite y los  gastos de transporte hasta el Estado de destino de las personas no admitidas. Como podemos colegir, tampoco este procedimiento sirve para las denominadas “devoluciones en caliente”. Según este procedimiento todos los miles de personas que agolpadas en la frontera marroquí  por medios violentos asalten las fronteras de Ceuta o Melilla logrando  su entrada en territorio nacional deberían ser devueltas a sus países de origen con cargo al erario público español. Es necesario pues un nuevo marco que contemple las entradas masivas.

Llegamos entonces al fondo de esta cuestión específica: Marruecos. Los inmigrantes han de recorrer más de mil seiscientos kilómetros para llegar a la frontera de Ceuta o Melilla y deben pasar numerosos controles marroquíes. ¿Por qué se les permite el acceso a dichos puestos fronterizos? Simplemente porque Marruecos lo permite teniendo como válvula de presión sobre España la llegada masiva de inmigrantes. Cuando lo hace, ¿con qué motivo? Seguro que el CNI lo sabe. Por eso es necesario que para afrontar ese desafío, no solo España, la Comisión Europea actúe con firmeza frente a Marruecos en vez de   solicitar responsabilidades a la Guardia Civil, magnífico Cuerpo de seguridad, como hace la perfectamente prescindible Comisaria de Interior de la UE Cecilia Malmstrom y el líder (de alguna manera hay que llamarlo) de la oposición Alfredo Pérez. De otra forma, podríamos poner autobuses en Ceuta y Melilla y conforme se fueran ocupando con la llegada permanente de inmigrantes, iniciaran un viaje a Bruselas y los bajaran en la Grand Place, allí la señora Malmstrom podría obsequiar a las damas con flores y a los varones con chocolate que ya se sabe que en Bélgica son extraordinarios.

 


José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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