Eyjafjallajökull (o simplemente ‘El volcán’)

Eyjafjallajökull Algunos lo llaman humor.

Igual es que con el tiempo se nos agria el carácter y cada vez es más complicado que nos provoquen una carcajada. Pero al menos en estos casos, cuando reímos, lo hacemos con ganas.

En Eyjafjallajökull no te ríes con ganas. Si en algún momento se te escapa una risita tonta, es solo el reflejo de la expectativa de una risa auténtica que nunca acaba de llegar. Porque esta película de Alexandre Coffre, hace de todo menos gracia.

Una comedia mal hecha –como es el caso- es un auténtico dramón. Se nota que ha llegado el verano y la cartelera se tiñe de películas facilonas cuyo cometido es el de entretener. Hasta  ahí, nada malo. El problema es que la mayoría de las veces parece que estás comedias están hechas ‘sin ganas’, solo para rellenar los huecos vacíos de la cartelera estival, que tanto daría que en su lugar pusieran un anuncio de hamburguesas o la portada de un crucigrama.

Lo único verdaderamente enrevesado de la película es su impronunciable título –Eyjafjallajökull (o simplemente ‘el volcán’)– que hace referencia a la erupción, hace ya cuatro años, de dicho volcán islandés. Este acontecimiento sirve como pretexto para narrar la absurda historia de dos padres divorciados que, como consecuencia del desvío y cancelación de vuelos, tendrán que viajar por carretera desde Alemania hasta Grecia para no perderse la boda de su hija.

Película totalmente prescindible incluso en verano. Es mejor invertir el dinero del cine en un buen helado.

 

 

Celina Ranz Santana

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