Experiencias en el límite del sueño

Cartel de la película La Cuarta FaseSucede cuando el individuo está físicamente dormido pero mentalmente despierto y quienes han pasado por este trance aseguran haber vivido el agobio de no poder reaccionar ante supuestos estímulos externos que en mucho casos no son más que alucinaciones provocadas por este curioso estado mental. Pero en el umbral entre el sueño y la vigilia, es difícil discernir la realidad.

La comunidad científica aún no se ha puesto de acuerdo acerca de las causas que podrían estar detrás de esta patología conocida como “parálisis del sueño”, aunque desde el punto de vista de la neurología, una de las explicaciones más extendidas es que podría tratarse de un síntoma asociado a otra patología, la narcolepsia, aunque es cierto que hay personas que, sin presentar otros síntomas, tienen una mayor predisposición a padecer estos episodios durante el sueño.

Cuando dormimos, el cuerpo entra en un estado de atonía muscular para evitar que “representemos” aquello que soñamos. Esto es, contamos con un mecanismo de defensa natural que impide que si en nuestro sueño estamos en lo alto de un edificio a punto de saltar al vacío, en la realidad estemos haciendo lo mismo sin ser conscientes de ello. Sin embargo, hay determinados momentos del sueño -sobre todo cuando estamos entrando en la primera fase de letargo o cuando estamos a punto de despertar- en las que la conexión entre mente y cuerpo resulta especialmente confusa. Es en estos momentos en los que puede producirse ese desequilibrio que conduce a un estado de “parálisis del sueño”: las funciones motoras del cuerpo continúan aletargadas, pero la mente parece haber despertado ya.

Por este motivo, quienes aseguran haber experimentado uno de estos episodios, declara haber escuchado voces o pitidos, haber visto sombras que se acercan y se alejan, sentir el sofoco y la angustia de una habitación que de repente se vuelve más reducida o incluso pensar que están a punto de morir ante su incapacidad para recuperar el aliento. Se trata, en definitiva, de un cuadro de alucinaciones que, sin haber abandonado aún la hipnosis del sueño, son tan reales que pueden resultar terroríficas para quienes las padecen, y derivar en otro tipo de complicaciones.

La “parálisis del sueño” es una patología que además forma parte del folclore de culturas de todo el mundo, que con sus nombres particulares han descrito siempre síntomas muy parecidos en cada una de estas experiencias. Al parecer, a estos trances se asocia también la sensación de que un ente no identificado visita a estas personas durante el sueño. El denominado “visitante de dormitorio” es una presencia indescriptible que genera en estas personas una enorme inquietud y que muchos han descrito como una especie de “abducción”, relacionando a sus “visitantes” con auténticos captores extraterrestres que durante toda la noche experimentan de alguna manera con sus cuerpos. Sin embargo, está demostrado que la mayoría de las veces estos trances no se prolongan más de diez minutos, si bien por la intensidad de los vivido parecen haber pasado horas.

Esta patología es un tema recurrente en obras literarias y películas como La cuarta fase, en las que se juega con el binomino –no siempre reconciliable- de cuerpo y mente cuando se está al borde del sueño.

 

http://www.stanford.edu/~dement/paralysis.html

 

 

 

 

 

 

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