Expansión del rabo de gato en Gran Canaria ante la inacción del Cabildo

rabo de gato

Rabo de gato / Beneharo Rodríguez

Los ecologistas critican la posición de la Consejería de Medio Ambiente en su ineficaz lucha contra el rabo de gato en la isla

Ecologistas en Acción ha querido mostrarse contundente en su respuesta a las últimas actuaciones anunciadas por el Cabildo de Gran Canaria con respecto a la lucha contra el rabo de gato en la isla. Esta especie invasora continúa su expansión silenciosa por cunetas, barrancos, parcelas y canales sin que las autoridades tomen medias activas para su contención.

“En lugar de plantearse atacar el problema de frente, (algo que tenían que haber hecho hace unas cuantas décadas, dedicando fondos y recursos humanos para atajar el problema y salvar hábitats donde aún sobreviven especies amenazadas) deciden sentarse a esperar, contraviniendo con ello la legislación regional, nacional y europea que les obliga a poner los medios necesarios para contener una invasión de estas características”, subrayan desde la ONG.

El Cabildo responsabiliza de la dispersión de esta especie a quienes luchan por su control

Ecologistas en Acción lamenta la falta de iniciativa por parte del Cabildo, que ha anunciado que estudiará la especie en 23 parcelas para entender sus características antes de pasar a la acción. Desde la ONG insisten en que se trata de una especie invasora que requiere de una intervención activa por parte de las autoridades para frenar un problema que ya debería haber sido estudiado y abordado hace varias décadas.

No conforme con esto, el Cabildo arremete contra quienes trabajan voluntariamente para el control del rabo de gato en la isla, según indican los ecologistas. “No sirve de nada organizar batidas con un ejército de voluntarios para arrancar los ejemplares”, afirmaba Mario Bordón, asesor de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Gran Canaria.

Desde Ecologistas en Acción consideran que “es fundamental respetar el esfuerzo que hace la ciudadanía por mejorar los entornos naturales, ya que actúan de manera voluntaria para proteger nuestros valores naturales, singulares y únicos”. Frente a esto, la Administración debería tomar ejemplo y “llevar a cabo sus obligaciones en la lucha contra las especies exóticas invasoras y no lanzar las campanas al vuelo antes de obtener unos resultados reales de otra metodología que podría resultar eficiente”.

 

 

El Ilustrador

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