España tiene una nueva oportunidad para dar la cara

Sáhara occidentalDespués del abandono primero institucional, luego humanitario y finalmente mediático con el fin de encubrir la realidad a la que está sometida el pueblo saharaui desde hace más de tres décadas, el Gobierno español tiene una nueva oportunidad de subsanar sus errores históricos.

Una vez más, el campamento de protesta que se levantó hace varias semanas a unos kilómetros de El Aaiún parece tener más repercusión en los medios internacionales que en los de dentro de las fronteras. Para cuando estos se dignaron a enviar a sus corresponsales hasta este enclave en el que, una vez más, se pretende decidir el futuro de un Sáhara libre, ya era demasiado tarde: las autoridades marroquíes habían cerrado a cal y canto los accesos. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Pero, afortunadamente, cada vez somos menos tontos, a pesar de que traten de idiotizarnos con el neolenguaje propio de esta crisis económica, política y existencial. Y sabemos que lo que pasa en el Sahara nos atañe, y de forma muy directa, porque después del abandono de esas tierras en 1975, España ha estado arrastrando el peso moral y humanitario de una deuda histórica: el derecho de autodeterminación de su pueblo. Han sido treinta y cinco años de sometimiento, de torturas y de encarcelamientos injustificados en los que Marruecos ha hecho y deshecho como le ha dado la gana mientras España miraba hacia otro lado e inventaba problemas que desviaran la atención de asuntos tan importantes como éste.

Tal vez ahora, que presumimos de Gobierno socialista –con todas sus consecuencias- deberíamos preguntarnos si no viene siendo ya hora de que se solucione este conflicto y de que exista un posicionamiento claro por parte de España, de que los políticos se mojen y de que por fin alguien –más allá de los activistas y de los ciudadanos de a pie que son conscientes de estas injusticias- le plante cara al asunto.

Los saharauis, con la iniciativa de un campamento pacífico sin apenas consignas ni banderas, nos están demostrando que por encima de cualquier conflicto político o administrativo está la evidencia de los derechos fundamentales de un pueblo. Es triste que, una vez más, hayan sido ellos los que tuvieran que tomar la iniciativa, pero así nos han servido en bandeja una nueva oportunidad.

Es ahora cuando los políticos tienen que dar la cara y estar preparados para la bofetada.

 

 

 

Vagabundo Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.