Éranse una vez los hermanos Grimm

Los hermanos GrimmSe les conoce sobre todo por sus recopilatorios de cuentos populares a los que, además de agrupar en varias antologías, supieron dar un matiz menos infantil. Pero los hermanos Grimm también desempeñaron una importante labor en el ámbito de la filología germana.

Jakob y Wilhem Grimm eran dos de los cinco hijos que tuvieron el matrimonio formado por Philip Wilhem Grimm y Dorothea Zimmer. La familia quedaría económicamente afectada tras el fallecimiento del padre cuando los hermanos aún eran pequeños y tuvieron que irse a vivir con su tía materna. Con todo, Jakob y Wilhem pudieron gozar de una buena educación e incluso acceder a la Universidad. Durante muchos años, los hermanos Grimm trabajaron como bibliotecarios y profesores en las universidades de Gotinga y Berlín.

Durante esta época se dedicaron también a la investigación en temas de lingüística, desarrollando una teoría sobre el origen “divino” del lenguaje que actualmente no tiene demasiado apoyo, y escribieron además un diccionario de 33 tomos sobre el uso del léxico alemán. Pero lo que hizo populares a los hermanos Grimm no fueron estas investigaciones sino los cuentos de hadas.

Jakob y Wilhem tuvieron una capacidad extraordinaria para escuchar y transcribir el folklore de tradición oral convirtiéndolo en antologías de cuentos populares si bien en muchos lugares la versión escrita de estos cuentos ha terminado reemplazando a la que podría considerarse como “versión original” -de ahí la controversia de la crítica con respecto a la labor de los Grimm-. Según Jakob y Wilhem, y a pesar de las opiniones existentes acerca del tema, sus cuentos no estaban dirigidos a los niños -de hecho, en un principio se negaron a incluir ilustraciones en sus libros-, por lo que se habían permitido la licencia de modificar algunos aspectos de esas historias. Pero lo cierto es que los Grimm alcanzaron el éxito sobre todo a partir de 1825, año en el que se publicaron en un mismo tomo 50 relatos –Pequeña Edición– con ilustraciones de Ludwing dirigido principalmente al público infantil. El libro aparecía además en un momento histórico muy importante en el que el nuevo gobierno de Napoleón quería acabar con la cultura local de las zonas ocupadas de Alemania, por lo que la obra se convirtió además en un referente de toda esa tradición germana.

Con el paso del tiempo, las historias de los Grimm se suavizaron y se adaptaron cada vez más a los niños y las ilustraciones -fundamentalmente de artistas ingleses- se convirtieron en algo habitual.

La obra de los Grimm está formada por unos 210 cuentos de hadas, fábulas y alegorías religiosas. Se han traducido a 160 idiomas y durante la II Guerra Mundial fueron prohibidos en la Alemania ocupada por los ingleses como un símbolo anti británico.

 

 

 

 

 

 

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