Enterrado en El Aaiún con nocturnidad y sin el permiso de la familia

El cadáver del español presuntamente asesinado por los marroquíes permaneció un mes en la morgue y fue enterrado sin notificación de sepultura.

El cuerpo de Baby Hamday Buyema, un ciudadano español de origen saharaui que falleció presuntamente a manos de los marroquíes durante los disturbios de mes pasado, fue enterrado después de más de un mes en la morgue sin informar a los familiares y sin que le fuera practicada la autopsia para destapar las causas de su muerte. Ni siquiera uno de sus hermanos, residente en Alicante, tuvo la oportunidad de viajar a El Aaiún para asistir al entierro de su hermano al no existir garantías de que podría regresar a España. Además, los familiares no recibieron la notificación de la sepultura de Baby, que fue enterrado en el cementerio de Jatrahma, a las afueras de la ciudad “con nocturnidad”, tal como han denunciado los allegados al fallecido, a pesar de que la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró que llevaría a cabo una investigación al respecto.

 

 

 

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